Skip to main content
Xaverianos

BEATO JUNÍPERO SERRA

Autor: P. Rafael Mares R.

/ Nace en Petra, isla de Mallorca, el 24 de noviembre  de 1713, hijo de Antonio Serra y Margarita Ferrer. El niño fue bautizado aquel mismo día y  le impusieron  los nombres  de  Miguel  José. Pronto aprendió a saludar con la expresión: “¡amar a Dios!”

 Un día les dijo a sus padres: quiero tomar el hábito de san  Francisco. No tenemos dinero para costearte la carrera, contestaron sus padres. No se preocupen, la Divina Providencia nos ayudará, dijo. Entró al Noviciado, tomando el gusto por las misiones, leía las hazañas de los grandes pioneros de las misiones, como las cartas de S. Francisco Xavier, apóstol de las Indias y del Japón. Hizo su Profesión religiosa el día de Dolores de 1731 tomando el nombre de fray Junípero, en recuerdo del más humilde discípulo de san Francisco de Asís. Hace sus estudios de filosofía y teología, y a los 24 años, en la navidad de 1737, se ordenó sacerdote. Enseñó filosofía y teología, en la Universidad Luliana, pero recordaba  las palabras  de S.Francisco Xavier,  enviadas a sus compañeros  de la Universidad de Paris:  “Muchas veces me vienen ganas  de recorrer las universidades de Europa y ponerme a gritar, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad;  ¡ay cuántas almas se pierden por su desidia!

Pidió permiso para ir a la nueva España y el 29 de agosto de 1749, salieron del puerto de Cádiz, con destino a Veracruz, 7 misioneros dominicos y 20 franciscanos. El 10 de diciembre llegaron a Veracruz. El 1° de enero celebraron misa en el santuario de N. Sra. de Guadalupe de México. Estuvo predicando por 5 meses  en la Ciudad de México y luego sigue su marcha. Tomaron el viejo camino a Querétaro, pasando por Tula, San Juan del Rio, ya evangelizado por el heroico fray Antonio Margil, Tequisquiapan y Cadereyta, para  luego  meterse  en  plena  Sierra Gorda. Los 8 misioneros  tomaron como centro a Jalpan, y sus alrededores: Aguas de Landa, Concá,  Tilaco, y  Tancoyol.  Era una región áspera de clima cálido y húmedo.

Habían pasado 8 años, cuando lo destinaron a la misión de San Sabás, en el noroeste, cerca del río Colorado, entre las tribus apaches, pero debido al asesinato de 2 misioneros, las autoridades militares pensaron que antes de enviar nuevos refuerzos misioneros, era necesario hacer justicia, castigando a los culpables. Así, los superiores lo destinaron a la formación de los aspirantes misioneros del colegio de san Fernando de México de 1758  a 1767. En 1767 el rey Carlos III expulsó  a los jesuitas  de España y de todos sus dominios coloniales. Las misiones de la Tarahumara, Sinaloa, Baja California y Arizona, fundadas por los misioneros, Eusebio Kino y Juan de María Salvatierra quedaron solas, pero 16 misioneros franciscanos que estaban  listos  para remplazarlos y entre ellos estaba el padre Serra. En 1768 llegaron a Baja California.

Operación california

Serra y Gálvez contando con dos barcos mayores, el San Antonio y el  San Carlos y otros más pequeños, comenzaron su trabajo. Otra  comitiva  iría por tierra con la idea de fundar cuatro misiones y luego otras tres entre San Diego y Monterey. La primera fundación fue San  Fernando de Vellicatá en 1769, fiesta de pentecostés. En nombre del rey de España tomaron posesión del territorio, instalaron la Santa Cruz, colgaron la campana y adaptaron una pequeña choza como iglesia. El P. Junípero revestido, rocío la capilla y bendijo el lugar. Y el 16 de julio fiesta de Nuestra Señora del Carmen, se empezó a construir la misión de San Diego.

Los primeros meses fueron difíciles, el P. Serra se enfermó de escorbuto, pero a pesar de todas estas dificultades no abandonó la misión. Invitó a sus compañeros a celebrar una novena solemne de misas en honor de san José. El cielo no tardó en responder. El 19 de marzo festividad de san José, un día antes que expirara el plazo convenido para el abandono de la misión ¡barco a la vista! Ahora no solo la misión de san Diego estaba a salvo  sino que también se podía iniciar con serenidad la expedición hasta Monterey.

El P. Junípero murió a los 70 años el día 28 de Agosto de 1784 en la Misión de San Carlos Borromeo, Monterey California. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 28 de Septiembre de 1988.