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1.- ¿Te podrías presentar brevemente?

Hola, yo soy el padre Salvador Lagunas Navarro, originario de Salamanca, Gto.; de familia católica, de cinco hijos, siendo yo el primero. Agradecido con Dios por la familia, amigos, comunidades y conocidos que me ha dado en mi caminar de estos años.

2.- ¿Podrías contarnos cómo nació tu vocación?

Comienzo por decir que esta aventura ha sido particular. Desde mi infancia me gustaba mucho la vida en el campo, la vida de ranchito; mi papá es originario de un rancho que se llama Uruétaro, y cada vez que tenía la oportunidad aprovechaba para ir y pasar el tiempo con mis abuelos, tíos, primos, mis amigos, el campo y los animales. En este ranchito los padres xaverianos y seminaristas realizaban su apostolado cada sábado. Fue en estas circunstancias que se dio el encuentro con el padre José Scremin, a partir de este momento, ya no me dejo escapar, enviando algún novicio para invitarme a participar al preseminario en San Juan del Río, Qro. Las convivencias de San Juan del Río y las que se organizaban los sábados en el seminario de Salamanca, me ayudaron a descubrir este nuevo horizonte. Estos son los inicios de mi vida con los Xaverianos, digamos el descubrimiento de mi vocación. Aunque mi vocación se ha ido fortaleciendo con el apoyo de todas las personas con las que he colaborado ahí donde he pasado…

3.- ¿En qué misión trabajas y por qué elegiste ese lugar?

Actualmente trabajo en República Democrática del Congo, en el corazón del África, digo que fue la proposición de Dios para enviarme en África. He realizado ya un buen camino, después del estudio de la lengua local, el swahili, comencé con una intensa labor en la pastoral infantil y juvenil, en una parroquia sobrepoblada llamada Chai, en la periferia de la ciudad de Bukavu. Después de tres años en esta parroquia se me pidió un período de dos años en nuestro seminario de filosofía en la misma ciudad. Posteriormente fui destinado a la parroquia de Ngene, que se encuentra en Kasongo. En esta parroquia, que está la selva y la mayoría de las personas son musulmanes, permanecí dos años trabajando en la evangelización y en todas las otras actividades de animación.

4.- ¿A qué te dedicas en tu misión?

En este momento soy el responsable de la economía regional de los xaverianos en nuestra casa regional de Bukavu.

5.- ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras?

Como uno se puede imaginar, en la vida de cada hombre y cada mujer las dificultades son diversas, pero si uno está decidido a conocer esos nuevos caminos, siempre se encuentran los medios para aceptar esas dificultades y superarlas. Cuando te encuentras en otro país con tus objetivos bien firmes, las cosas se resuelven y no son tan difíciles. Para alguno la comida, el idioma, las costumbres pueden ser obstáculos, pero cuando tú eres feliz también con estas diferencias se puede vivir tu vocación.

6.- ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las personas con las que convives?

Te puedo decir que llegas a sentirte como en tu familia y con tus amigos…

7.- ¿Alguna experiencia significativa que te haya marcado?

En estos países eres recibido con alegría, la gente te pregunta: ¿qué haces tan lejos de tu casa? ¿Por qué vienes aquí con nosotros que somos pobres y con tantos problemas…?

8.- ¿Piensas que tener los votos religiosos te ha ayudado en tu misión?

Claro que sí, tiene sus ventajas, además son los medios para confirmar la santidad de la vida religiosa misionera. La gente lo ve y lo cree.

9.- ¿Qué mensaje darías a los jóvenes?

Yo diría que, para todos los jóvenes de hoy, el principal consejo es no perder la esperanza en una vida mejor. La vida no es más difícil que tus fuerzas para mejorarla. Deben ir siempre a la vanguardia, no dejar espacio al conformismo o la simplicidad de la globalización. Tú das el verdadero sentido a tu vida, la vida como una aventura es gratificante. Además, si alguien te dice que Dios nada tiene que ver con la vida, no le creas, Dios es la vida. Y como decía nuestro Fundador, Dios en todas las cosas.

10.- ¿Alguna frase memorable?

Antes de gritar, Dios mío, Dios mío, trabaja tu campo (refrán de Senegal). Si tú no ves hacia abajo (trabajo), tú no veras en lo alto (refrán Baoule), es decir que en México o en África, ¡será tu entrega en la labor, en tu misión, en el trabajo que la gente verá tu fe! Gracias por sus oraciones y ánimo.