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P. Jesús Romero

Lo que guardas en tu armario

El hecho de tener lo necesario para vestirse de manera normal, sencilla, dignamente, sin elegancias, ni derrochando el dinero que nunca abunda, es algo importante, ya que el aliño personal dice algo de nosotros mismos.

La carencia de ropa necesaria para cualquier situación, estación del año o encuentro, se revela como un derecho que todos deberíamos tener; sin embargo, ¿cuántas veces encontramos personas vestidos con harapos, girones que se usan como vestidos? Todos los que no disponen de lo necesario para presentarse de una manera normal para cualquier encuentro, están en la categoría de pobres. Los motivos no importan, pertenezcan a un pueblo u otro; la raza no tendría que ser un criterio discriminante del escalafón social en el que la persona se encuentra; tampoco es necesario saber el credo que profesan, incluso sin él… su dolor, su gemido, su grito, su lamento golpea con fuerza nuestro oído, nuestra mirada y más aún nuestro corazón. No podemos tratarles con fría indiferencia.

Un solo hilo no cubre la desnudez.

En el tiempo invernal en la Ciudad de México, en varios puntos de la ciudad se pusieron algunas mesas con suéteres, chamarras, chalecos, abrigos, con esta breve y clara leyenda: Toma uno o deja uno.

Lo que guardas en tu guardarropa

Todo lo que tienes acumulado hay que decirlo con fuerte voz: No es tuyo, pertenece a los pobres que carecen de lo necesario indispensable. Sí, la obra de misericordia vestir al desnudo pudiera pensarse que está fuera de moda, que no hace falta hacerle caso, ¡Ojalá así fuera! Pero la triste realidad revela un sin número de situaciones, realidades muy concretas que deberían golpear nuestra conciencia, sería suficiente ver cómo vestimos y cómo visten los otros que encontramos en nuestro caminar. Convendría echar un vistazo a nuestro armario y ver todo lo que se tiene. ¿Es abundante? ¿Falta algo? ¿Estás pensando en lo que vas a vestir en el próximo evento? ¿Tienes prendas nuevas que no has utilizado? ¿Tienes todavía guardadas algunas prendas que has dejado de usar?

Lo que das al necesitado te aprovecha también a ti. Porque es el propietario el que debe ser dueño de la propiedad y no la propiedad señora del propietario.

Cuando alguien roba los vestidos a un hombre, decimos que es un ladrón. ¿No deberíamos dar el mismo nombre a quien pudiendo vestir al desnudo no lo hace? (San Ambrosio)

A mayor generosidad, más grande será la discreción

Sé generoso, desprendido con discreción y con el máximo respeto de la dignidad del pobre; haz despuntar una sonrisa de alegría en el rostro a quien le haces un bien, no tanto por el don sino porque ha encontrado en un mundo frío e indiferente, un corazón que se estremece, un corazón misericordioso, alguien que ama porque antes se ha sentido amado.

¿Quieren en verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren en el templo con manteles de seda mientras afuera lo dejan pasar frío y desnudez. (San Ambrosio)

¿Qué responderás al Juez tú que revistes las paredes y dejas desnudos a seres humanos? ¿Tú que adornas a los caballos y ni siquiera te dignas mirar a tu hermano cubierto de harapos? (San Basilio)