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Xaverianos

¿…A QUIÉN IREMOS?

Autor: P. Osvaldo Pulido R.

/ Cuando queremos conseguir algo que valga la pena, o cuando nos interesa acercarnos a alguna persona, tal vez nos vemos en la necesidad de hacer un esfuerzo y sacrificarnos para lograr nuestro objetivo. Jesús y su mensaje se nos presentan como un reto a asumir en nuestra vida cristiana. Te invito a reflexionar el texto de Juan 6,60-69.

Esta vez nos situamos en el desenlace del capítulo 6 de San Juan. Los discípulos de Jesús tienen que tomar una decisión: o acceder al estilo de vida que Jesús les ofrece o quedarse en lo de siempre. En nuestra vida, cuando no se quiere tomar una decisión, estamos optando inconscientemente por un camino fácil y placentero, es como quedarnos hundidos en la pasividad.

Salir de nuestro egoísmo

Los discípulos se quejan del Maestro “Su modo de hablar es inaceptable”, les parece duro y exigente. Jesús les había hablado del discurso del pan de vida, de la entrega hacia los demás por amor. Por supuesto que las palabras de Jesús parecen absurdas para los discípulos y para nosotros, porque van en contra de la lógica humana. Lo que nos pide Jesús es salir de nuestro egoísmo, de nosotros mismos, nos pide dejar de mirar nuestro ombligo, para ver las necesidades de los demás, ¡…qué locura!

Jesús nos invita a hacer el ejercicio de trascender, es decir: ir más allá de nuestros esquemas y planes, para descubrir y desplegar todas las posibilidades que como seres humanos y como hijos de Dios tenemos a realizar. En la medida que trascendemos nos damos cuenta que “Es el Espíritu el que da la vida, la carne no sirve para nada” podemos decir que la carne sin el Espíritu no es nada.

Lo abandonan

“La palabras de Jesús son Espíritu y vida” para los que le quieren seguir. Recordemos a Nicodemo y a la Samaritana que la referencia al Espíritu es un punto clave para ellos y para entender el mensaje de Jesús. Todo el discurso del capítulo seis, Jesús se presenta como pan de vida, pero al mismo tiempo sus palabras también dan vida. El Espíritu es importante para entrar en la dinámica de la entrega por amor, lo demás es puro servilismo.

La exigencia de Jesús se vuelve radical “Desde entonces muchos de sus discípulos lo abandonaron y ya no querían andar con Él”. Ya en otras ocasiones los discípulos habían demostrado la dificultad de seguir a Jesús, pero al mismo tiempo su pasión por buscar algo nuevo en Él. La escena nos narra que no solo los judíos sino los discípulos (un buen grupo de personas) abandonan a Jesús, se escandalizan de su modo de hablar, más adelante dirá a los doce: “También ustedes quieren abandonarme” (v. 67) Jesús está dispuesto a compartir su mensaje, pese a no ser entendido y a quedar solo.

Reflexión personal

La solidaridad, el compartir, la generosidad y la gratuidad fueron conceptos muy claros para Jesús, Él mismo vivió estas realidades en su persona. ¿Cómo podría imaginar a una persona egoísta que solo piensa para sí mismo? ¿Qué sentimientos surgen en mí al ver a una persona que vive su vida como donación para Dios y para los demás?

Jesús pan de vida se deja comer, se parte y se reparte, se desgasta y muere para producir fruto. ¿Conozco algún ejemplo de alguien que como Jesús haya vivido para los demás de un modo radical? ¿Qué es lo que más podría resaltar de aquellas personas que he conocido y que han entregado su vida de forma incondicional y por amor?

En nuestros días si tomáramos en serio las exigencias del mensaje de Jesús, tal vez algunos se echarían para atrás y el Nazareno se quedaría con pocos seguidores. ¿He pensado muy seriamente lo que Jesús significa para mi vida? ¿Cómo podría traducir en hechos el mensaje y la invitación de seguir a  Jesús y donarme para los demás?