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El padre Valeriano Cobbe, misionero xaveriano, nació el 14 de enero de 1932 en Camisano, Italia. Sus papás se llamaban Antonio y Teresa. Fue educado junto con sus cinco hermanos, con amor pero con severidad, fueron enseñados a ser responsables y colaborar en las necesidades familiares. Valeriano era emprendedor y robusto, siempre de prisa, pero generoso y sensible.

Un día, cuando tenía once años, llegó a Camisano un misionero, el cual durante su predicación pidió oración, ayuda económica y vocaciones para la misión. Valeriano acepta el reto, se hará misionero xaveriano. El 12 de septiembre de 1950, a los dieciocho años, hace su primera profesión religiosa. Es enviado a Estados Unidos para estudiar la teología.

El 2 de febrero de 1957 es ordenado sacerdote y es nombrado vicerrector y ecónomo de la casa de Petersham en los Estados Unidos. Pero, siente la necesidad de ir a misión, por esta razón, escribe al superior general padre Giovanni Casttelli solicitando ir al Congo como misionero. El 3 de octubre de 1962 deja los Estados Unidos para ir a misión, pero, no será para ir a África, sino Khulna en Pakistán Oriental que se encontraba inmerso en una miseria crítica.

Al llegar pensó que iba a permanecer mucho tiempo en ese lugar, pero después de haber estudiado el idioma durante un año, es enviado a la misión de Baniarchok, una comunidad de pescadores de los cuales solo mil quinientos eran cristianos.

Al poco tiempo, es llamado a Khulna como administrador regional, servicio que desempeña con generosidad. Pero, siente una fuerte necesidad de trabajar directamente con la gente sobre todo al ver la destrucción del país y la misión por el ciclón de 1964. Después de dos años, es destinado a la Shimulia donde trabaja el padre Mario Veronesi, el cual a través de sus consejos, lo ayuda a que tenga valentía y audacia para enfrentar las adversidades.

Al llegar a la misión, el padre Cobbe vio que se necesitaban pozos profundos para hacer  producir la tierra y alimentar a la gente. Y él los construirá con la ayuda de amigos y asociaciones caritativas. En medio de las catástrofes naturales como la de 1970, que dejó medio millón de muertos, cuatro pozos regaban alrededor de setenta y dos hectáreas. Finalmente, sus esfuerzos rendían fruto: las cosechas eran tres veces al año, hindúes, musulmanes y cristianos trabajan juntos y las mujeres trabajan en el campo por vez primera.

En 1971 comienza la guerra que lleva a Pakistan Oriental a la autonomía tomando el nombre de Bangladesh. Fue un tiempo terrible, el 4 de abril de 1971 un soldado asesina al padre Mario. A pesar de eso, la parroquia de Shimulia sigue trabajando y los pozos siguen funcionando. Además, las cooperativas de costura para mujeres marchaban bien.

Después de un tiempo de descanso forzado en Italia, regresa a la misión y trabaja con gran intensidad pero comienza a fallarle el corazón. Venciendo la resignación, el fatalismo y la desesperación de la gente habituada a sufrir, sueña en construir quinientos pozos con agua, para que haya arroz y trigo para todos. Trabaja y hace trabajar a todos como presintiendo el poco tiempo que le resta de vida. Alguna vez confiesa: Me han llevado al límite del agotamiento. Pero continúa, quiere el progreso, la dignidad y la unidad del pueblo. En el proyecto de irrigación agrícola todos están invitados: musulmanes, hindús y cristianos. Aunque hay muchos que no están de acuerdo en que los pobres sean autónomos. Dos cosas lo ocuparon fuertemente en sus últimos días de su vida: el cuidado espiritual y la lucha por una mayor democracia. Este proyecto de libertad y fe le costará la vida.

La tarde del 14 de octubre de 1974, mientras se dirigía a su casa, en la oscuridad lo esperaba un grupo de radicales, lo asesinaron con un disparo. Cumpliendo su voluntad, fue enterrado al lado del padre Mario Veronesi. Después de hacer surgir el agua, donó su sangre por sus hermanos, como Cristo en la cruz.