¡Hola! Amigos lectores, ¿cómo están? Espero se encuentren muy bien en sus hogares y en compañía de sus seres queridos.
Les comparto que, en el presente año a mediados de julio, tuvimos los preseminarios en los seminarios de Arandas, Jal., y San Juan del Río, Qro., para aquellos adolescentes que deseaban conocer si el Señor los llamaba a caminar tras sus huellas por la senda del sacerdocio misionero. A continuación, les presento a un nuevo aguilucho del seminario de San Juan del Río, Qro., que ingresó a primero de secundaria.
Su nombre es Javier Reséndiz Robles, es el último hijo de cuatro hermanos, sus padres son: doña Manuela Robles Pérez y don Valerio Reséndiz Mejía. Él es originario de un pueblo de la sierra gorda queretana llamado san Joaquín.
Javier transcurría sus días como cualquier adolescente de su edad; estudiando, jugando, ayudando en los quehaceres de la casa. Pero el continuo contacto con las Hermanas Marianas del colegio Tepeyac en donde estudiaba y la marcada instrucción religiosa que recibía, hicieron que Javier comenzara a pensar, a reflexionar si era posible que su camino fuera aquel del sacerdocio. Así comienza su camino de búsqueda, preguntando a las hermanas encargadas del colegio, sino sabrían decirle, informarle de algún encuentro o de qué manera contactar algún padre para hablarle de su inquietud. Tenemos que tener en cuenta que en Concá en la sierra queretana se encuentra el Seminario Diocesano, pero Javier buscaba otra opción.
Javier habló con la hermana Zulmith que antes de llegar al colegio de San Joaquín, había trabajado en otro colegio de su congregación en Tequisquiapan, Qro., y en dicha entidad conoció y colaboró en la pastoral con los Misioneros Xaverianos. Así, la hermana hace de enlace para que Javier conozca a grandes rasgos el carisma de los Misioneros Xaverianos. En el transcurso de pláticas y diálogos de Javier con la hermana Zulmith, esta se pone en contacto con los Misioneros Xaverianos para que vayan a su colegio a hacer promoción vocacional.
Javier queda entusiasmado después de varias visitas del animador xaveriano a su colegio, en la segunda visita le pide que se le informe sobre cuándo serán los próximos encuentros para discernir la posibilidad de entrar en dicho seminario. Son varios del colegio que desean hacer dicha experiencia, pero solo Javier decide ir a San Juan del Río para dicho evento, mientras otros adolescentes van al Seminario Diocesano de Concá.
Después de algunos días de convivencia (con otros chicos de su edad y de diversas partes de la república), formación cristiana, humana, test vocacionales, momentos de espiritualidad, diversos talleres y deporte, opta por entrar al Seminario Menor de San Juan del Río.
El motivo que lo guió y lo sigue animando es aquel de ser sacerdote misionero, de descubrir día a día su vocación con la ayuda de los padres encargados del Seminario Xaveriano, e invita a sus compañeros a darse la oportunidad de realizar una experiencia como la que él hizo, para descubrir el posible llamado que el Señor hace.



