Autor: P. Enrique Sánchez
/ Estimados lectores de la revista xaverianos, a través de este medio, quiero compartir nuevamente con ustedes, en estos días de vacaciones en México, parte de mi experiencia misionera en Indonesia, que afortunadamente estoy realizando desde hace unos años. Soy el P. Enrique Sánchez sx, originario de Ocotlán Jalisco. Yo realicé mis estudios formativos en el país, para después tener la dicha de salir al Asia para la misión que me fue encomendada.
Yo sigo trabajando en la parroquia de Aek Nabara, Diócesis de Medan, en la isla de Sumatra del Norte. Mi parroquia está constituida por 48 comunidades divididas en 7 zonas de acuerdo a su situación geográfica. Esta división nos ayuda a atender y organizar pastoralmente nuestra misión. Aunque pertenecen a la misma parroquia tenemos diferentes grupos étnicos con su propio idioma, cultura y tradición, lo cual la hace una parroquia muy interesante.
Construyendo iglesias
Las experiencias en la misión son muchas y muy variadas, hoy quiero compartir con ustedes una de ellas que he debido aprender porque así lo requieren las circunstancias: la construcción de una Iglesia permanente. Construir una iglesia no es cosa fácil y por ellos, requiere mucha atención y dedicación. Cuando yo comencé a trabajar en la parroquia nunca me imagine que tendría que hacerla de arquitecto, es decir, diseñar o dibujar una iglesia. Poco a poco, con la práctica y la experiencia de ir platicando con la gente y de fijarme en iglesias de aquí y de allá me empecé a formar una idea de cómo construir una.
Ante todo, quiero aclararles que en la parroquia tenernos 3 tipos de iglesias: las permanentes, aquellas que son todas de material, es decir, de ladrillo, cemento, varillas, techo de laminas, plafón, pintadas y tienen piso terminado etc., las semi-permanentes, aquellas que son mitad permanentes y mitad madera o tablones, y por último, las improvisadas, es decir, las iglesias que son todas de madera con piso de tierra.
Lo primero que hay que hacer es motivar a la gente, normalmente, la iniciativa siempre viene de ellos y a nosotros sólo nos queda apoyar y platicar con ellos para empezar hacer el plano juntos, para luego explicárselo a los albañiles. Lo segundo es cuánto dinero tienen y de donde van a obtener el faltante. Claro está que el obispado va ayudar con una parte después de que les hayamos mandado la propuesta por escrito con los planos, el presupuesto y las diferentes maneras de donde se espera que se obtenga el dinero, entre las cuales siempre aparece la celebración de la pascua por zonas.
Celebración de la Pascua
La celebración de la pascua es un evento importante dentro de la parroquia, ya que cada año la celebramos con mucha solemnidad y con mucho sentido de solidaridad entre los ranchos, ya que en este momento, es donde después de la celebración eucarística vamos a empezar a juntar dinero, y ¿cómo? Por medio de las subastas de comida, bebida y objetos religiosos que ya de antemano la gente preparó por familia y que de manera voluntaria van a donar para ser subastada por ellos mismos. Cabe mencionar que, como a esta gente le gusta aparecer delante de los demás no dejaran pasar la oportunidad de hacerse notar y sobretodo, con una cantidad alta de dinero para que todos oigan que fulanito dio tanto para la iglesia.
Es interesante como entre ellos empiezan a elevar su aportación sin importar que sean cientos de pesos, mas aun puede llegar hasta miles. Lo cual despierta la admiración de la gente. Estas subastas pueden durar por horas, que no se siente por el ambiente que se forma en torno a ellas, cosa que despierta el interés de los hermanos protestantes y musulmanes que nos ven unidos por una sola causa y que aun sin ser del mismo rancho nos solidarizamos entre nosotros para cooperar por un solo objetivo, la construcción de un lugar más digno donde podamos reunirnos como comunidad cristiana.
Otra manera de pensar
Quizás para nosotros, formados de otra manera, esto nos parece que no funcionaria en nuestras comunidades cristianas de México, porque estamos más acostumbrados a las rifas, kermeses y colectas. Mientras que estas formas de solidaridad entre los católicos funcionan en la parroquia de Aek Nabara porque ya es parte de su tradición y sobre todo, porque lo ven como una forma de ser solidarios con la comunidad cristiana.
En indonesia, más que andar buscando la conversión de las personas a nuestra religión, tratamos de vivir en sana convivencia unos con otros. Este tipo de eventos, como lo son la pascua juntos, son una manera indirecta de evangelizar y de dar testimonio de nuestra unidad y solidaridad entre los católicos que seguimos siendo minoría.
Como pueden ver, al llegar a otro país, sobre todo para un misionero que va dispuesto a entrar en la vida con la población y que piensa que su labor será la evangelización directa, se encuentra con estas circunstancias, y uno puede aprender lo que sea necesario con tal de dar un servicio a la comunidad. No me hubiera imaginado a mi mismo construyendo iglesias, pero así es, es una manera de aportar dentro de lo que implica ser misionero en tierras lejanas.


