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Xaverianos

UN DIÁLOGO ENTRAÑABLE

Autor: P. Osvaldo Pulido R.

/ El encuentro profundo con una persona nos abre nuevos horizontes que tal vez no habíamos descubierto en nuestra vida. El diálogo sincero nos capacita para llenar de sentido nuestra vida y mejorar, incluso, la imagen que tenemos del Dios de Jesús. El texto de hoy, nos ayuda a reconocer el don de Dios en nuestra vida. Lee, reflexiona y contempla el pasaje de Juan 4,5-42.

 El evangelio de Juan es distinto a los sinópticos. En Juan encontramos una serie de símbolos que nos quieren transmitir la teología más avanzada del Nuevo Testamento. Contemplaremos un relato de una gran enseñanza, el pasaje de la Samaritana, motiva al oyente para seguir a Jesús como dador de vida. Jesús pasa por Samaria. Los samaritanos eran despreciados por los judíos por herejes.    

Como un manantial

“Cerca del medio día, cansado del camino”, Jesús llega a Sicar, un pueblo de Samaria; tranquilamente el Nazareno se sienta junto al manantial de Jacob, y de pronto aparece una mujer a sacar agua del pozo. Lo que sorprende es que Jesús le haya pedido a la samaritana que le diera de  beber. El maestro empieza a hablar con la mujer de lo que lleva en su corazón, derriba la barrera que había entre un judío con una mujer y el distanciamiento entre un judío y un samaritano.

La samaritana no conoce más agua que la del pozo, figura de la ley y de la tradición, la mujer no ha descubierto el don gratuito de Dios que le ofrece el mismo Jesús: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber” Jesús se presenta como manantial que continuamente da vida. Aunque no entiende la samaritana las palabras de Jesús, se abre al don que él le promete, porque responde a su anhelo más íntimo.

Apegarse al único Dios

Los judíos peregrinaban a Jerusalén para adorar a Dios, los samaritanos se habían entregado a otros dioses, por ello, Samaria será la adúltera representada en la mujer samaritana que está insatisfecha por su pasado. La Samaritana va descubriendo a través del diálogo con el Profeta, la novedad que él le ofrece: Jesús se presenta como el lugar más auténtico del encuentro con Dios. La mujer toma la opción de abandonar otros dioses  o “maridos” para apegarse al único Dios, el único esposo fiel, el salvador: Jesús.

El agua viva que ofrece Jesús a la mujer, no es otra cosa que la experiencia constante de la presencia gratuita del amor del Padre. En adelante la samaritana esta llamada a adorar al Padre en Espíritu y en verdad, es decir: debe ejercitarse en seguir los pasos de Jesús y dejarse conducir como él por el Espíritu del Padre, ya que quienes desean adorar al Padre deben parecerse a él y vivir en la verdad.

  Reflexión personal

Jesús se hace presente con una mujer, no santa, sino pecadora, porque Dios suele escoger a los últimos para comunicarles lo mejor de sí mismo. ¿Me siento llamado a seguir a Jesús a pesar de mis límites, mis miedos, y de mis crisis de fe? ¿Dónde descubro que Jesús se ha hecho presente en mi vida?

El Dios de Jesús es capaz de satisfacer la sed del corazón, así lo experimentó la mujer Samaritana en el encuentro con el Nazareno, ¿Dónde tengo puesto mi corazón? ¿He experimentado en mi vida cristiana, que Jesús es el que da sentido a mi existencia y a mis anhelos más profundos o más bien me quedo con los dioses que me he fabricado?

Tras el diálogo con Jesús, la Samaritana no pierde tiempo, deja el cántaro y va a comunicar su experiencia al pueblo con sus vecinos, como una alegre noticia ¿Cuáles han sido aquellos momentos de gozo en mi vida de fe? ¿He logrado compartir con los demás estas experiencias? ¿Me acuerdo de alguna de ellas?