1.- ¿Te podrías presentar brevemente?
Hola, soy el P. Jesús Tinajera Esquivel, Hijo de Teobaldo Tinajera y Francisca Esquivel. Soy el octavo de 17 hijos, de los cuales 13 vivos. Nací el 10 de enero 1967 en los Campos, Ojuelos, Jal. En Aguascalientes hice todos mis estudios hasta que fui ordenado sacerdote diocesano. Trabajé cinco años en la diócesis y después decidí ser misionero xaveriano.
2.- ¿Podrías contarnos como nació tu vocación?
Cuando era niño, mi madre me llevaba a Misa, al templo de la Purísima Concepción. Ahí me llamaban la atención los padres que celebraban y confesaban. Un día mientras asistía al catecismo para prepararme a la primera comunión, un seminarista agustino se me acercó y me dijo: “voy a venir por ti cuando termines la primaria para llevarte al seminario”, yo no me acuerdo qué respondí. No lo volví a ver, pero se quedó grabada en mi mente la palabra “seminario”. Después durante la secundaria, David Melchor, un seminarista amigo de la familia, me invitó a unas ordenaciones en San Juan del Río, yo acepté la invitación, y para mí fue una experiencia muy bella. Pero lo más especial es que, un día, paseándome en el centro de la ciudad, delante del templo expiatorio del Ave María, sentí en mi interior una voz que me decía, “entra”. Me introduje en el atrio, y vi un tablero de avisos, donde había un cartel que decía: “¿Te gustaría ser sacerdote? pide informes en éste templo de 15:00 -17:00 hrs. con el P. Rigoberto Ruiz Palos.” Hablé con el Padre y nos pusimos de acuerdo para hacer un preseminario….
3.- ¿En qué misión trabajas y porqué elegiste ese lugar?
Estoy trabajando en República Democrática del Congo. Cuando terminaba mi noviciado me hablaron de la situación tan difícil del país y la necesidad que tenía de misioneros, ya que a causa de la guerra muchas misiones se habían cerrado y ya no había ningún misionero mexicano allí. Y bueno pues me invitaron a venir, ¡y acepté con mucho gusto! Es mi primera misión hasta la fecha.
4.- ¿A qué te dedicas en tu misión?
La primera ocupación, cuando uno llega a misión es el estudio de la lengua. He estado como vicario parroquial, responsable de la pastoral Juvenil y la catequesis en las parroquias de “Mater Dei” en Bukavu, y “Sagrado Corazón” en Shabunda. También he sido párroco en dos parroquias: en el Santuario de “Santa María Reina” en Kavinvira, diócesis de Uvira y en Ngene, parroquia “de la Sagrada Familia”, diócesis de Kasongo, y vicerrector de la comunidad de filosofía en Bukavu. Actualmente soy “magister spiritus”, es decir director espiritual de los seminaristas de filosofía en Bukavu.
5.- ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras?
Una es la lengua… El swahili no es difícil, pero al inicio es algo complicado. Por otro lado siento en mi corazón una gran tristeza por la situación de pobreza que vive la gente. En las parroquias en donde he estado se organiza el grupo de caritas para ayudarles, pero no es suficiente. Ahora en la formación espiritual estoy tratando de motivar a los jóvenes para que se consagren completamente a Dios, y esto no es nada fácil.
6.- ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las personas con las que convives?
En todas las partes en donde he estado, se siente un ambiente lleno de religiosidad. Mucha participación en las misas de entre semana y los domingos especialmente. Una gran confianza en Dios que viene siempre en su ayuda para sacar adelante a las familias en los problemas de enfermedad y educación de los hijos.
7.- ¿Alguna experiencia significativa que te haya marcado?
Me ha sorprendido especialmente desde el inicio, el apoyo de mis hermanos xaverianos; con ellos he aprendido a vivir la misión. Y los viajes apostólicos en las aldeas son inolvidables.
8.- ¿Piensas que tener los votos religiosos te ha ayudado en tu misión?
Nuestro fundador San Guido María Conforti pensó muy bien las cosas. Sin votos la misión sería muy difícil. El voto de pobreza nos ayuda a dar testimonio de una vida en Cristo que se hizo pobre para salir a nuestro encuentro. La obediencia referida a Cristo nos recuerda esta obligación de ir por todo el mundo y proclamar la Buena Nueva. La castidad es como una luz para las gentes, nuestro amor a Cristo lo constatan en nuestra consagración a ellos en cuerpo y alma. De mi parte no me sentiría misionero completo si no tuviera los votos religiosos.
9.- ¿Qué mensaje darías a los jóvenes?
Que amen con todo su corazón a Cristo y que se dejen seducir por Él. Ciertamente los conducirá a la felicidad total en una entrega generosa de sus vidas al servicio de los demás. Esto es lo que da sentido a la existencia humana.
10.- ¿Alguna frase memorable?
“Haz bien, el bien” (P. Pietro Ucelli)



