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P. Jesús Romero

La Vida Consagrada en Asia

En este recorrido de la vida consagrada por los distintos continentes hemos escogido algunos signos de esperanza que en muchos casos corresponde a nuevas expresiones de la consagración. Considero que es un paseo novedoso en muchos sentidos, una visión global sin exclusiones, acercarnos a alguno de los continentes por primera vez, tocar con mano la riqueza de la vida consagrada  en el mundo de hoy.

Nos toca asomarnos al continente asiático, en donde nos maravillamos por las obras del Espíritu quien consagra y envía por los caminos del mundo.

Potencial increíble

En Asia viven las tres cuartas partes de la humanidad, en su mayoría son jóvenes. Un gran número de naciones padecen pobreza, ésta contrasta con la herencia cultural y el hecho que sea la cuna de las grandes religiones, lo cual hace que este continente sea único. El cristianismo es considerado una religión extranjera, aunque su cuna sea asiática; las iglesias locales son minoritarias, y que desgraciadamente en algunos países son perseguidas. ¿Por qué se las teme? ¿En la pequeñez y debilidad se revela la fuerza de Dios?

Signos de esperanza

¿Qué percibimos como signos de esperanza de la vida consagrada en Asia?

•           Aunque Asia no es el único continente que cuenta con el 84% de consagradas del total de consagrados; como en los artículos anteriores no hemos hecho mención, ahora aprovechamos la ocasión para subrayar el rostro femenino de la vida consagrada; esta realidad no es importante por el número sino por las manifestaciones de Dios con el corazón de mujer, sensibilidad potente, donación sin límites, ternura incomparable.

•           Crecimiento impensable, la vida consagrada en Asía crece aceleradamente y de manera similar en África; crece en número, crece la variedad de rostros y carismas por las congregaciones que llegan de fuera pero también las que germinan en el humus asiático, muchas de estas nuevas familias han recibido como don del Espíritu, la misión ad gentes, expresión de la más profunda conciencia misionera de la Iglesia, yendo más allá de los países y continentes de origen. Igualmente va en aumento la vitalidad y la esperanza de los consagrados, así como va creciendo la vivencia y la transformación que aporta el Evangelio.

•           Partir de nuevo de la mística. En Oriente es punto fuerte de su tradición el vivir el Credo con savia mística. Los consagrados/as asiáticos que fueron formados en Occidente sienten la acuciante invitación a retomar la vertiente mística; es decir, vivir la fe con honda intimidad y dejarse tocar hasta la médula por el Espíritu. Solo a través de la contemplación mística es posible ver el mundo y las personas que estamos llamados a servir desde el corazón de Dios. La tradición judeo-cristiana une en una maravillosa sinfonía la contemplación y la profecía; los profetas en efecto fueron místicos y los místicos profetas.