Skip to main content

El padre Giuseppe Scremin nació en Vallonara, Vicenza, Italia, el 19 de marzo de 1925, por lo que fue bautizado con el nombre del santo del día, como se usaba entonces. Creció en un ambiente familiar sereno en donde su vivacidad lo llevaba a interesarse de cuanto le rodeaba.

Giuseppe entró al seminario de Vicenza, en octubre de 1937. Había ya cursado dos años de secundaria en el colegio episcopal de Bassano de Grappa. Después de un año de estudios, fue enviado a estudiar su preparatoria en Grumone, Cremona.  Sobresalía de sus compañeros por su fidelidad y buen ejemplo.  Terminados sus estudios, pidió hacer el noviciado, y el 8 de septiembre de 1941 emitió su primera profesión. Fue ordenado sacerdote el 7 de marzo 1948, y destinado en 1949 a la casa de Zelarino, como prefecto de los muchachos de preparatoria y promotor vocacional. De 1945 a 1960 fue nombrado vicerrector de la misma casa.

Llega a México  el 24 de febrero de 1961, después de un año de actualización en Roma. Fue el primer rector de la comunidad de Mazatlán. Se le dio el encargo de empezar la nueva región xaveriana de México de la cual fue el primer delegado de la dirección general de 1965 a 1970. Después, retoma  su actividad favorita, la formación, como iniciador y rector de la casa de San Juan del Río, y de 1978 a 1990 como maestro de novicios en Salamanca, Gto. En los últimos siete años, debido a que enferma de mal de Parkinson, su vida tomó caminos accidentados de inactividad y sufrimiento que él ofreció, con su oración y sacrificio,  por los hermanos y los jóvenes que lo atendían con afecto.

Para la región de México Giuseppe Scremin ha sido un personaje clave que, en nombre de la Dirección General, inició el camino formativo en la región. Fue él quien buscó el terreno y construyó  la casa de san Juan del Río, el primer seminario xaveriano en México, donde, en 1963 ingresó el primer grupo de seminaristas. Sobre la puerta de ingreso mandó colocar un mosaico con una corona y las palabras “por aquella incorruptible”. Esta frase, hace ver que  todo lo que el P. Scremin hizo, fue siempre "para mayor gloria de Dios". En su solicitud a la profesión perpetua  escribió de forma viva: "... hoy estoy orgulloso y alegre de pertenecer bajo juramento a Dios, cuanto más  mi juramento esté libre de cualquier reserva de tiempo me fusiona con la eternidad divina…"

La enfermedad de Parkinson fue deteriorando gravemente la salud del P. Giuseppe, y el 8 de agosto de 1998,  murió en la casa del noviciado. Tenía 73 años de edad, pero probado en el sufrimiento de su enfermedad fue encontrado maduro para reunirse con quien lo había enamorado y por quien había decidido donar su vida entera a la formación de nuevos misioneros que llevaran la Buena Nueva al mundo entero.