Autor: P. Álvaro Aguado R.
/ Para Conforti la obediencia encuentra su fundamento y su razón de ser en Jesucristo y es debida al cumplimiento de la voluntad de Dios en los deberes cotidianos y en el compromiso por la justicia. Porque «a Dios le agrada más una acción poco importante, pero motivada por el espíritu de obediencia, que las penitencias ásperas y duras guiadas por la propia voluntad», (FCT 6, 278); ya que «los actos enriquecidos por la obediencia, son oro puro a los ojos del Señor» (FCT 28, 114).
En un discurso dirigido a los novicios el 17 de Marzo de 1921 les dice: que «la obediencia tiene que ser amorosa, solícita y perseverante. A ejemplo de Abraham tiene que ser pronta, sin demoras, inspirada por el amor y con gusto (2Cor 9, 7). Perseverante, sin oscilaciones entre las cosas que gustan y las que no gustan. Como la de Cristo hasta la cruz, sin murmuraciones por el modo o por el tiempo o por las circunstancias». Por eso, escribe en las constituciones: «que cada uno se apresure a ejecutar con prontitud, fidelidad, buen ánimo y con gusto las órdenes impartidas, mostrándose indiferente a este o a aquel oficio, a esta o a aquella región; a permanecer en misión como a regresar cuando lo requiera el bien de las almas o de la Congregación, que tendrá un incremento y se alegrará si sus miembros, fieles a una misma dirección, trabajan con constante laboriosidad».
«En cada casa obedezcan a su Rector, fijándose no tanto en su persona cuanto en la autoridad de que está revestido. Ninguno trame ni acose al Rector para obligarlo a condescender a sus demandas. Quien así obrase no cumpliría la voluntad de Dios, y no podría abandonarse a Él con filial confianza» (FCT 1, 294). «En cuanto la índole reacia y las pasiones predominantes, en seguida echen mano a la corrección. Reprochen, exhorten, rueguen, conjuren, y, si hace falta, también amenacen, hasta la enmienda deseada. La verdadera libertad consiste en obedecer a Dios que no halaga los sentidos, pero satisface el corazón llenándolo con la santidad. La libertad del libertino equivale a la esclavitud que lo zarandea» (FCT 12, 150-151).
«Cristo nos enseña el modo de alcanzar por medio de la fe, la gracia y la observancia de la ley divina. Cristo es camino por medio de su Iglesia y la sociedad » (FCT 15, 353). «En la lucha que el ateísmo le hace a Dios, unidos mediante la fidelidad a la Iglesia y la obediencia a la autoridad del Vicario de Jesucristo, los hijos del siglo no tendrán fuerza para sorprendernos y hacer vacilar la solidez de los firmes principios que profesamos» (FCT 12, 513-514). «Sigan y escuchen al Obispo, como Jesucristo ha seguido y escuchado a su Padre celestial y así tengan un solo corazón y una sola alma (Jn 17, 11). Así triunfaran en todos los obstáculos del apostolado. [...] si permanecen unidos con quienes los representan. Así, esta Misión avanzará edificada, llenando de consuelo y misericordia la salvación de tantos pobres no cristianos» (FCT 1, 284-285).
«Ustedes van a misión como servidores, dispuestos a hacer cuanto se les mande» (FCT 8,419). «Tienen que considerar al Superior Religioso como vínculo de unión. A él le deben obediencia por el voto más grande de todos » (FCT 1, 304). «Alimenten el voto considerando la voz de Dios en el Padre Espiritual, los Superiores, la regla y las indicaciones de la comunidad» (FCT 8, 359). «Manténganse a la altura trabajando con fidelidad y obediencia y sacando del Sagrario la fuerza siempre nueva, cual siervo bueno y fiel por medio de la meditación y el apostolado » .
Finalmente nos dice que aprendamos la humildad de María que con su obediencia ha hecho siempre la voluntad de Dios como lo expresa el cantico del Magnificat, pues así como en «la vida de Jesús se compendia la obediente hasta la muerte (Jn 8,29), en María hay la obediencia en todo a la voluntad divina (Lc 1,38)» (FCT 27, 189).
Como hemos leído, las imágenes usadas por Mons. Conforti pueden no estar de acuerdo con el lector, sin embargo, más allá de la forma, se pueden descubrir las referencias a la Palabra de Dios y orientaciones de espiritualidad que él busca para sus hijos y para todos cuantos formarán un único rebaño bajo un mismo pastor.


