Skip to main content
P. Pablo Torres

La libertad en la elección

“La verdad los hará libres” (Jn 8, 32). Hemos sido creados por el Amor entrañable de nuestro buen Dios, asemejándonos a Él en una característica muy valiosa, y esa es la libertad. La capacidad que tiene el ser humano de elegir el rumbo de su vida, la cual está sostenida por un valor aún más grande y más fundamental que es el Amor. La vida está llena de decisiones, en ellas se juega la vida diaria, y en algunas otras, el rumbo total de nuestra existencia. Por ello, la libertad es ante todo un acto de amor, es decir, hay que elegir con seguridad amando nuestras decisiones, pues en ella se va depositado nuestro llamado a la vida, a la construcción de un mundo mejor y a la felicidad.

Ser libres es el regalo más grande que Dios pudo haber dado a la humanidad, la construcción del presente y del futuro está en nuestras propias manos, sin embargo, aquí reside el gesto de reconocimiento de la presencia de Dios en este caminar por la vida. No se debe dudar de la presencia de aquel que por Amor nos ha dado la libertad, de lo contrario, se corre el riesgo de caer en manos de otros “amos” que esclavizan: el miedo, la indecisión, los vicios, la inmadurez, la dependencia, la pereza, la vida fácil, la ignorancia, entre otras.

Cada uno debe tener la confianza y la serenidad de comprender que se construye a sí mismo y a su entorno en las decisiones, por ello como Hijos de Dios y sostenidos por nuestra fe, se debe buscar la realización de la misión a que hemos sido llamados y a la que se quiere responder. La libertad implica la responsabilidad en nuestras acciones y decisiones, por ello, la capacidad de elegir no debe ser tomada a la ligera ya que es nuestra plenitud la que está en juego. Las decisiones se toman con el corazón, en una actitud de calma, oración y reflexión, por tanto, ¡busca tu rumbo de vida! que tus elecciones sean iluminadas por el Espíritu Santo y no olvides, que la paciencia es el acompañante de camino hasta nuestra meta, deposita tu confianza en Jesús, él conoce bien que implica ser libre.