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SIRA

Sacerdotes, religiosos y laicos en comunión

“Dejaron las redes y lo siguieron”. Es un programa de vida, una solicitud de servicio, una invitación a redescubrir la validez y la belleza de dejarse “agarrar por Él”: JESÚS, el único salvador del mundo (Fil 3,12), para invertir la vida en el amor y en el servicio de los hermanos.

Vocación bautismal  y  presbiteral

En este tiempo en que se siente con mayor fuerza la necesidad de preguntarnos sobre nuestro “SER CRISTIANOS”, y se repite constantemente la pregunta: ¿Qué  sentido tiene ser sacerdote hoy, es decir, hombres “separados de los demás” para el Evangelio? (Rom 1,1).  Ha llegado el momento de ponernos en camino toda la comunidad cristiana con sus sacerdotes, cada cristiano con sus hermanos, para dar una respuesta más generosa y consciente a la vocación recibida como DON. Es un llamado que une a todos como miembros del Cuerpo de Cristo y compromete a cada cristiano a participar de la única misión de la Iglesia: Anunciar al mundo, con la vida y con la palabra, el misterio de Cristo, muerto en cruz y resucitado.

Cada uno debe hacer fructificar los dones recibidos para el provecho común (1Cor 12,7), y para la edificación del Cuerpo de Cristo hasta llegar todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, y al estado de hombre perfecto en la medida que conviene a la plena madurez de Cristo (Ef 4,12-13). Cada uno debe hacerse cargo del otro; el hermano debe ayudar al hermano en el camino de la fe; los sacerdotes, los laicos y los religiosos – unidos por el mismo amor y dóciles al mismo Espíritu – deben ayudarse mutuamente para vivir integralmente su vocación específica: Por amor háganse servidores los unos de los otros (Gal 5,13).

“AMENSE COMO YO LOS AMO”, nos dice Jesús. Solo así se construye el Reino de Dios.