Esta vez, conoceremos a un personaje bíblico que fue fiel a Dios: el profeta Elías. Un hombre valiente que venció el miedo, justo con el prójimo, y tuvo clara la misión que Dios le encomendaba. Lee los capítulos 17 al 19 del primer libro de los Reyes, y medita.
Este profeta fue un judío que vivió en la región de Galaad, al oriente del río Jordán, en el siglo IX a.C. (cfr. 1 Re. 17-21 y 2 Re. 1-2). Su nombre significa “Mi Dios es Yahvéh”. Elías fue un hombre muy humano, sujeto a pasiones como las nuestras.
Se sintió con fuerzas
En la época de Elías, el rey Ajab se había casado con Jezabel, una mujer pagana que deseaba imponer la religión de los falsos dioses y había mandado matar a los profetas de Yahvé, por esta razón, muchos judíos se habían alejado del verdadero Dios.
Pasados los tres años de sequía que el Señor había predicho, Elías se presenta al rey para decirle que convoque a todo el pueblo y a los profetas de Baal en el monte Carmelo, para comprobar quién es el verdadero Dios. La prueba consistía en hacer el sacrificio de un toro, y el dios que respondiera enviando fuego para quemarla, ese sería el verdadero. Elías es el único que recibe respuesta, y en seguida mata a los 450 profetas de Baal.
Cuando Jezabel se entera de lo sucedido, busca a Elías para matarlo, por lo que tiene que huir a su tierra para librarse de la muerte. Va a esconderse al desierto, donde sufre una profunda depresión, tiene ganas de morir, pero se le aparece el Ángel de Yahvé que le ofrece pan y agua para que pueda llegar al Horeb, al monte de Dios, después de haber caminado cuarenta días y cuarenta noches.
Dios le ordenó
Al llegar al monte Horeb, se dirige hacia una cueva donde pasa la noche. Ahí el Señor le dice que esté preparado, porque Él va a pasar. Elías sale de la cueva, siente un viento fuerte y violento, pero el Señor no estaba en el viento. Viene un terremoto, pero el Señor no estaba ahí. Después del terremoto viene el fuego, pero Dios no estaba en el fuego. Sintió el murmullo de una brisa suave, se cubrió el rostro con el manto, pues estaba delante de Yahvé. Entonces el Señor le manda regresar por el mismo camino para ayudar al pueblo a volver hacía Él.
Reflexión personal
Elías se caracterizó por ser un hombre de Dios y lo descubrió en aquella brisa suave. En mi vida como creyente, a pesar de mis miedos, crisis de fe, problemas, ¿me esfuerzo por caminar en la búsqueda de Dios? ¿Intento descubrir a Dios en las cosas sencillas de la vida, o espero verlo en lo extraordinario?
El profeta Elías fue fiel a su vocación, a la misión que Dios le había encomendado aunque ciertamente no le fue fácil. Estoy también invitado a ser fiel al Señor ¿Demuestro mi cercanía con Jesús rechazando otros dioses o ídolos que merodean como son el dios dinero, poder etc.?


