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P. Álvaro Aguado

El misionero más atrevido y jovial

Nació e l 21 de enero de 1900 en Villotta, Pordenone.  A los catorce años entra en el Instituto de Parma emitiendo la profesión religiosa en manos de monseñor Conforti el 17 de Septiembre de 1921. Un día escribió: Encontré la vida del Instituto hecha para mí y disfruté días de gran felicidad. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de1922, cuando apenas tenía veintidós años.

Durante dos años permanece en Parma como vice-rector, trabajando en la redacción de Fede e Civiltà (Fe y Civilización) y en las Conferencias Misionero mensuales para las que, desde 1917 había sido nombrado director en la Casa Madre.

A los veinticuatro años, partió para China el 16 de noviembre de 1924, en donde fue rector del Colegio de San Luis Cheng-chow, del pequeño Seminario de Hing-hsien, y del Seminario de Loyang. Durante su estancia en China, fue testigo de la visita del Fundador a los Hermanos que ahí se encontraban.

Se le pide volver a Italia en el verano de 1929, fungió durante tres años como rector de la escuela secundaria de Grumone y como  profesor en Vicenza (1934-1935). Después en Parma como vice-ecónomo general, profesor en la Preparatoria (1935-1938) y finalmente en Roma. Allí comenzó como propagandista de las Obras Misionales, después como Director de Prensa de la Unión Misionera del Clero (1940-1945), profesor en el Instituto Superior de Arte (1946-1950) y, finalmente, Postulador General de la causa de beatificación del Fundador. Fue durante estos años que él maduró y desarrolló considerablemente una de sus mejores características y cualidades: la vocación de escritor. Él es, sin duda, el más fecundo escritor en misionología de entre todos los hijos de monseñor Conforti. Es imposible hacer una lista de los volúmenes y artículos que escribió, para la revista Fede e Civiltà, el  Movimiento Misionero de la clase educada, y el centro editorial CSAM.

De 1952 a 1955 pasa tres años en México, como representante del Superior General. En el Capítulo General de 1956 fue elegido Consultor General, tuvo así la oportunidad de visitar casi todas las jurisdicciones en las que trabajan los Xaverianos.

Después de tres años de trabajo en Roma como Procurador General (1966-1969) obtuvo el consentimiento para ir a Zaire a sus 69 años, en solo cuatro años demostró ser el misionero más atrevido y jovial de toda la Misión.

Aconsejado de volver a Italia para recibir atención médica, se le propuso la dirección del Colegio Monseñor Conforti en Roma. Fueron años de valiosa organización de cursos de actualización para los cohermanos, de colaboración con Propaganda Fide para la última Guía de las misiones y de conferencias. Regresando de la predicación de unos ejercicios a los xaverianos de Japón, fue ingresado en el Hospital Salvator Mundi de Roma: su corazón paro al mediodía del 30 de octubre de1976.