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El próximo 18 de febrero comenzamos nuevamente la cuaresma, un tiempo para acercarse más a Dios y a los demás. Es por eso que los Misioneros Xaverianos desde hace algunos años, hemos fomentado la campaña llamada “Cuaresma Misionera”, que tiene como finalidad apoyar a aquellas comunidades que bien sabemos que necesitan de nuestra ayuda. Hace algunos días tuvimos la suerte de recibir dos cartas una del P. Giovanni Matteazzi y otra de la Hna. Juanita Madrigal que trabajan en la misión de Tailandia.

Km. 48

En su carta el P. Giovanni nos dice lo siguiente: “Desde hace casi cuatro meses me encuentro en la misión "Km 48”. Es nuestra primera misión en Tailandia, y vivo con otros dos Xaverianos: P. Thierry, camerunés y P. Thiago, brasileño. Nuestra aventura en esta misión empezó oficialmente el pasado 12 de julio del 2014. La misión se encuentra en la provincia de Tak, km 48, al sureste de la ciudad de Mae Sot, por eso el nombre de “Km 48”. En este lugar hay una aldea de unas 400 familias, 70 son católicas, 15 protestantes y el resto son animistas.

Nuestra parroquia está dedicada a San José Obrero. Comprende en total ochenta familias (alrededor de 230 personas). Y se preguntarán, ¿pero cómo, tres Padres para 230 fieles? Pues sí, pero no sólo para ellos; pues ante esta diferencia el obispo nos ha confiado la evangelización de toda la zona alrededor del Km 48, hasta la ciudad de Um Pang, que se encuentra a casi 120 km del centro de la misión. Hay pequeños grupos de protestantes pero todavía ningún católico.

Después de algunas semanas de haber llegado, nos dimos cuenta que el domingo después de misa, nuestros feligreses se iban inmediatamente a sus casas. Entonces, hemos pensado ofrecerles, al final de la misa, una taza de té o café con alguna galleta, creando así un pequeño momento para estar juntos de manera informal. La iniciativa ha tenido éxito, y ahora la gente ya no tiene prisa para irse a su casa. Un grupo de señoras se encarga de preparar lo necesario cada domingo, y luego también se organizan para lavar las tazas y poner de nuevo todo en orden.

En octubre, hemos rezado el rosario todas las tardes en la iglesia, con una participación que nos ha sorprendido: cada vez, más de cien personas. El día mundial de las misiones nos ha dado la oportunidad de insistir sobre la necesidad de ser una comunidad misionera, es decir, abierta a quién no pertenece al propio grupo, a la misma etnia o a la misma religión. No es una idea fácil de aceptar para la mayoría de nuestros feligreses Akha, que quisieran  una Iglesia a su medida, como si Cristo hubiera venido al mundo sólo por ellos. Por la misma razón, el P. Thiago y yo vamos a enseñar inglés a una pequeña escuela para niños birmanos dos veces por semana. Al principio algunos de nuestros cristianos nos preguntaron: “¿por qué van a la escuela birmana? Es una pérdida de tiempo. Deberían hacer algo más por nosotros, en vez de hacerlo por nuestros enemigos”. En Tailandia los birmanos son todavía mirados con hostilidad  a causa de las guerras. Cerca de nuestra misión hay un campo de prófugos birmanos, por lo que he conseguido un permiso para ir a encontrar a los católicos que se encuentran allí. Son acerca de 200. Voy allí una vez a la semana para la celebración de la misa y para visitar las familias”.

 Un pequeño problema

Por su parte la Hna. Juanita nos cuenta en su carta: “Las Misioneras de María-Xaverianas tenemos 14 años de presencia en Tailandia. Actualmente tenemos dos comunidades, una en la capital, Bangkok, y la otra al norte en un estado llamado Naan que cuenta con más de 850 pueblos y donde la presencia cristiana es muy escasa. Hay sólo un sacerdote redentorista, para toda la zona.

Ante esta situación, el Obispo nos solicitó que nos hiciéramos cargo de evangelización de esta región. Por esta razón, hemos comenzado a visitar las poblaciones más lejanas, por lo general, nos quedamos a dormir en la aldea, visitamos a la gente para conocerla, ver sus necesidades y así decidir cómo evangelizar mejor.

Proyectos sociales todavía no tenemos, aunque ya empezamos a comprometernos en pequeños servicios como la enseñanza de la Biblia a los jóvenes, algunas catequesis sobre la fiesta de los difuntos, celebraciones de la Palabra… Lo que más nos toma tiempo es la participación a los funerales que para la raza Moong son importantísimos, ya que si no hay  un cristiano que los acompañe, la familia vuelve a la religión antigua por la presión de su grupo étnico (hablo de los que se confiesan católicos).

Un pequeño problema en Tailandia es que trabajando en la evangelización, no tenemos Biblia católica en tailandés. Por mucho tiempo hemos usado la Biblia protestante. Desde hace 10 años, la Conferencia de los Obispos han intentado hacer una traducción católica, pero no cuentan con dinero para su realización. Deseamos que la Biblia se imprima en la lengua local y que llegue a todos los católicos y catecúmenos de nuestra zona y de todo el país. Este es nuestro proyecto más inmediato y por eso solicitamos la cooperación de las comunidades xaverianas de México y sus amigos. Otro problema en esta zona se refiere a las distancia. Todas las poblaciones están lejos, las carreteras muy solitarias y como dijo el ciego, ya veremos cómo hacerle. Y precisamente por las distancias, gastamos más en gasolina que en comida”.

 Yo creo que esta petición que nos hacen estos misioneros, es una buena ocasión para contribuir con nuestras privaciones cuaresmales a esta campaña para que la Palabra de Dios siga llegando a más personas. Y tú ¿Qué piensas hacer?