Agnes Gonxha Bojaxhiu nació el 26 de Agosto de 1910 en Skopje, Albania. Era la menor en su familia y quedó huérfana de padre a los 9 años, con lo que perdieron todo menos su casa, pero gracias al esfuerzo de su madre, lograron salir adelante vendiendo telas y haciendo bordados.
Agnes tenía el talento para escribir, y se pensó que su vida seguiría por ese camino, pero su ilusión era convertirse en misionera en la India. Su madre sabía que de ser así, no la volvería a ver, pero de cualquier modo le brindó todo su apoyo. Agnes se entrevistó en París, con la madre superiora de las Hermanas de Loreto en la India. Fue enviada a Dublín para comenzar su noviciado y aprender inglés. A los 18 años, partió hacia Calcuta a donde llegó el 6 de enero de 1929. El 23 de mayo del mismo año, se convirtió en Teresa, tomando el nombre de Teresa de Lisieux y hace sus primeros votos el 24 de mayo de 1931.
Durante su entrenamiento en Darjeeling, un pueblo de las colinas del Himalaya, mientras enseñaba en la escuela del convento y ayudaba en el hospital, se encontró por primera vez con una pobreza que nunca pensó que existiera. Transferida a Calcuta, se dedica a dar clases, y tiempo después, el 14 de mayo de 1937 tomó sus votos definitivos y se convirtió en directora de la escuela de Santa María.
En 1943 una hambruna atacó Bengala, y Calcuta se llenó de hambrientos y moribundos. Luego de la ocupación de Birmania por parte de los japoneses, hubo bombardeos y tuvieron que evacuar a sus estudiantes, y la casa Loreto se volvió un campamento de refugiados. La madre Teresa siguió enseñando en otro colegio de la ciudad y ayudando a los enfermos hasta que todo se hubo calmado.
En 1946, antes de la separación de Paquistán de la India, hubo mucha violencia. Musulmanes e hindúes pelearon hasta la muerte. Teresa salió a la calle y quedó horrorizada al ver cuerpos por doquier. Un destacamento de soldados la detuvo y le ordenó volver al convento, pero ella contestó que tenía que conseguir comida para 300 niñas y los soldados la ayudaron a conseguirla, además de llevarla a la escuela y desempacar la comida.
En el camino anual a Darjeeling, el día 10 de septiembre de 1946, Teresa se convenció de que Dios la llamaba para algo importante. Una vez que regresó a Calcuta, habló con un sacerdote de su confianza sobre lo que tenía en mente, y éste prometió hablar con el arzobispo, cosa que ocurrió antes de que terminara el año. Al arzobispo no le agradó la idea. Por un tiempo, a Teresa le pareció que no la dejarían cumplir su vocación a menos que dejara de ser religiosa. Sin embargo su permiso fue concedido, y el 16 de agosto salió del convento vistiendo un sari blanco con líneas azules.
Estaba convencida de su vocación, pero debía aprender a tratar a los pobres y a ayudarlos, así que se fue a vivir con las hermanas de la Misión Médica de Patna para aprender enfermería. En Calcuta, se instaló con las Hermanitas de los Pobres. Durante un tiempo, preparó su mente para lo que vendría y posteriormente comenzó a visitar los tugurios regularmente.
La gente le obsequiaba dinero ocasionalmente, pero necesitaba medicinas, pedía donaciones en las farmacias, y donde no la ayudaban, se sentaba pacientemente, sin hacer ruido y al final les ofrecían hasta cajas llenas y otras cosas útiles. Madre Teresa parecía estar en todos lados, a sus setenta y tantos años seguía trabajando 21 horas al día.
El número de hermanas creció, y Madre Teresa “nunca pidió a nadie nada que no pudiera hacer ella misma”. Se convirtió en una de las pobres del país, cuando tomó la nacionalidad hindú. Escribió las reglas y los objetivos que perseguía con su grupo y agregó que se trataba de una ayuda gratuita de todo corazón a los más pobres de entre los pobres. El arzobispo quedó impresionado con lo que había logrado y más con lo que tenía planeado hacer en un futuro. El Vaticano aceptó, y el 7 de octubre de 1950 la Orden de las Misioneras de la Caridad fue reconocida por la Iglesia Católica y aprobada por el Papa. Obtuvieron la casa matriz de la orden como donación de un musulmán, Madre Teresa sabía que si todos los caminos llevan a Roma, todas las religiones llevan a Dios.
Consiente que no podía llegar a todos, Madre Teresa estuvo en algunos lugares como Londres y Nueva York, donde encontró una pobreza peor que la falta de comida, calor y gente aislada por una sociedad rica. Murió el 5 de Septiembre de 1997 de un paro cardiaco en Calcuta, a la edad de 87 años, y la noticia de su muerte causo un gran impacto en todo el mundo. Trabajó durante más de 60 años en la India con un claro propósito: aliviar el sufrimiento humano y confortar a los desvalidos antes que convertirlos a la fe católica.

