Los Misioneros Xaverianos en Burundi estamos de manteles largos, nuestra presencia misionera en este país cumple 50 años y este acontecimiento, además de llenar nuestro corazón de agradecimiento también nos llena de esperanza. Estas son las palabras del P. Rubén Macías, xaveriano de Guadalajara, Jalisco, que comparte con nosotros lo que están viviendo en ese país del centro de África.
Burundi es un país ubicado en la zona de los grandes lagos, colindando con países como el Rwanda, R. D. del Congo y Tanzania. El evangelio llegó a este país hace poco más de 115 años (1898), en primer lugar gracias a la acción de los Misioneros de Nuestra Señora de África (Padres Blancos). Uno de ellos, Mons. Joseph Martin, obispo de Bururi, pidió al Superior General de los xaverianos, misioneros que se unieran a la labor de evangelización en su diócesis. En el año 1964 los Xaverianos respondieron al llamado enviando un primer grupo de 4 padres que llegaron el 5 de septiembre de 1964.
Burundi estaba viviendo momentos políticos y sociales cruciales: en el año 1962 se independizaron del gobierno de Bélgica. Al poco tiempo, los padres de la republica son asesinados y el país entra en una espiral de violencia y de gobiernos dictatoriales con tinte étnico. La población sufre las consecuencias sumiéndose en una situación de pobreza, de marginación, de represión y de odios tribales.
Es en ese contexto que llegan los xaverianos, los cuales, sin tardanza se meten al estudio del idioma local, el Kirundi, y se insertan en el trabajo pastoral en las parroquias de Makamba, Rumonge y Murago, fundadas por los padres Blancos. Al poco tiempo, los xaverianos se hacen responsables de algunas parroquias ya existentes y fundan otras nuevas en zonas aun no evangelizadas. Entran en las diócesis de: Bururi, Gitega, Muyinga y Bujumbura. Actualmente, los xaverianos dirigimos las Parroquias de San Guido Maria Conforti de Kamenge, y Santo Tomás Apóstol de Bugwana.
En estos 50 años de evangelización, los xaverianos favorecieron las Comunidades Eclesiales de Colina como instrumento principal para llevar el Evangelio al corazón del pueblo. Alrededor de la lectura de la Palabra de Dios, el pueblo encontraba el camino para superar los odios raciales que la situación política generaba, enfrentaba los graves problemas de pobreza y daba testimonio de su fe y su pertenencia a la Iglesia. Las parroquias construidas por los xaverianos se han caracterizado por este método pastoral, por su lucha por la paz y la reconciliación del pueblo Burundés. Además de las comunidades de base, las obras sociales también nos caracterizaron durante estos años: dispensarios, maternidades, escuelas de oficios, proyectos agrícolas y muchas otras obras.
Una preocupación fundamental era la lucha por la justicia, la paz y la reconciliación. En el año 1992, en plena crisis tribal, los xaverianos construyeron un Centro de Jóvenes en el barrio de Kamenge, en una zona periférica de la capital sumida en la batalla tribal. El Centro de Jóvenes (www.cejeka.org) se convirtió es un oasis de paz, de convivencia y de tolerancia donde se enseñaba a los jóvenes de las distintas tribus en conflicto, a vivir en paz, a construir una nueva sociedad basada en la tolerancia y el respeto. La labor de este Centro fue fundamental en la historia del país y en la construcción de la sociedad actual; esta labor recibió en el año 2002 el premio “Right Livelihood Awards”, un premio a nivel internacional, el llamado premio nobel de la paz alternativo.
El compromiso por la paz y la reconciliación fue tan profundo y cercano a la gente, que los xaverianos sufrieron en carne propia la tragedia del odio tribal, entre los años 79-81 la grande mayoría de ellos fueron perseguidos y expulsados por el Presidente del país, el dictador General Bagaza, e incluso dos de nuestros hermanos fueron asesinados por manos del ejército en 1995, en la Parroquia de Buyengero: los Padres Ottorino Maule y Aldo Marchiol, llamados por la gente, “los mártires de la paz”. Su tumba es visitada año con año por una multitud de cristianos que cada día 30 de septiembre recuerda a quienes dieron sus vidas por ellos y por la paz del país.
Por otro lado, el número de los bautizados ha ido en aumento y el Burundi es ahora, a sus 100 años de evangelización, uno de los países africanos con un alto porcentaje de católicos. Se habla ya de un 62 % de la población. La Iglesia local reconoce los esfuerzos y los frutos de tantos hermanos que han dado su vida por este país; incluso a nivel gubernamental se ha expresado este reconocimiento. En 2012, al celebrar los 50 años de la independencia del país, el gobierno hizo un reconocimiento a 50 personas reconocidas como las que más han contribuido al desarrollo del país, y en esa ocasión dos misioneros xaverianos fueron galardonados por ese reconocimiento.
Nuestra presencia misionera ha abierto un nuevo capítulo: la animación misionera y vocacional en las parroquias y escuelas del país proponiendo a la juventud un compromiso por el anuncio del Evangelio más allá de sus fronteras. Ha llegado el momento que este país que recibió por mucho tiempo misioneros ahora se convierta en una Iglesia que envía sus hijos a las misiones. En 2005 abrimos nuestra casa a formar jóvenes a la misión ad gentes. Actualmente tenemos 21 filósofos en Burundi, 2 novicios y 8 teólogos que se preparan a cumplir el ideal de San Conforti, ir por el mundo entero a anunciar el Evangelio de Jesucristo.
La celebración del Jubileo quiere ser un momento de agradecimiento a Dios, pero también, como lo dijo San J. Pablo II en ocasión de los 100 años de evangelización en Burundi, esta celebración quiere ser “un signo indeleble de esperanza y de fe en el futuro!”. Que Dios dé a la Iglesia y al mundo muchos misioneros xaverianos del Burundi. ¡Sea por todos conocido y amado, nuestro Señor Jesucristo!


