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Xaverianos

"Concédenos la vida, ese es nuestro pedido"

pag 9cAutor: Don Erwin Krautler, obispo /

El día 4 de abril, el Papa Francisco me recibió en audiencia. Como secretario de la Comisión Episcopal para el Amazonas, tuve el privilegio de hablarle por casi 20 minutos sobre el Amazonas y nuestras comunidades. Le manifesté nuestra preocupación por el hecho de que el 70% de las comunidades tienen la Eucaristía sólo dos o tres veces por año. Estas son palabras del Obispo D. Erwin Krautler en su reciente diálogo con el Papa.

Hablé de las “alegrías y esperanzas, de las tristezas y angustias de hombres y mujeres, sobre todo de los pobres y de todos aquellos que sufren” (GS 1) en el Amazonas. Le dije que la dura realidad de violencia y muerte con que somos diariamente confrontados nos aprieta el corazón. El Amazonas es un enorme reto que exige de la Iglesia siempre nuevas y, muchas veces, audaces respuestas a la luz del Evangelio. El Amazonas es realmente la “prueba decisiva para la Iglesia y sociedad brasileñas”.

Otro tema tratado fue la ecología, entendida en el sentido más amplio, como “ecología humana”. De hecho, no podemos separar la familia humana del medio ambiente en que vive o abstraer el medio ambiente de la humanidad, responsable por el cuidado de la creación de Dios, el hogar de toda la humanidad, también de las futuras generaciones. Es una gran responsabilidad que tenemos como Iglesia en aquella perspectiva que el Papa habló a los obispos en Brasil el día 27 de julio de 2013 cuando hizo un “fuerte llamado al respecto y a la salvaguarda de toda la creación que Dios confió al ser humano, no para que la explotase estúpidamente, sino para que la hiciera un jardín”.

En relación a todos esos temas el Papa Francisco me dijo que espera de nosotros obispos, sugerencias concretas y propuestas decididas. No podemos esperar del Papa recetas listas para todos los cuestionamientos o temas. Y, lógicamente, como presidente del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), no podía dejar de hablar al Papa de los pueblos Indígenas de Brasil. Hablé del CIMI, de su presencia junto a los pueblos indígenas y también de su objetivo de sensibilizar y concientizar la sociedad a respecto de la dignidad y de los derechos de estos pueblos. Le entregué al Papa un texto que en forma resumida aborda todos los asuntos que enseguida voy a exponer…

“¿La cuestión indígena?” ¡No existe una “cuestión indígena” en Brasil! Lo que hay, por un lado, son los derechos de los pueblos indígenas, reconocidos por la Constitución y, por otro lado, la falta de respeto de forma vergonzosa y que viola impunemente, la constitución y los tratados internacionales. La cuestión no es “indígena”, la cuestión son campañas anti-indígenas, incitadas por enemigos declarados de los indios en todos los estados donde esos pueblos sobreviven de las constantes masacres. La cuestión es la agresión perversa a los derechos fundamentales de estos pueblos que termina en la muerte física y cultural. En verdad, es esa guerra infame en pleno siglo XXI contra los indios… La cuestión es un concepto equivocado de desarrollo que es entendido sólo como crecimiento económico, el aumento del PIB, las cosechas record, el incremento a las exportaciones, en lugar de una mejor vida para todos en salud, educación, casa, transporte, seguridad. En este tipo de desarrollo en curso, el indio estorba, pierde el derecho a existir y es presionado para desocupar sus tierras ancestrales y salir del panorama.

El Papa fue muy fraterno, atento e interesado. Se percibe que su corazón late fuerte cuando se habla de las personas, que el sistema económico sólo ve producción y consumo y los considera “superfluos y desechables” (DA 65) porque ellos no comulgan de su ideología.

Finalmente, le pedí la bendición para los Hermanos y Hermanas del área del Xingú y para los pueblos de todo el país. Pero antes de dar la bendición, él pidió la oración de todos, como lo ha hecho desde que apareció en el balcón de la basílica de San Pedro.