Cuando la religión del mercado va ganando terreno en nuestras vidas, “Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, la alegría de vivir se apaga, la falta de respeto y de violencia crecen…” (Evangelii Gaudium, pág 51) El relato de Mateo 6, 25-34, nos ofrece algunas pistas para saber vivir desde la confianza en Dios.
Jesús nos presenta la manera de enfrentarnos a la vida, nos llama a responder a nosotros mismos sobre el valor que le damos a las cosas. Nos pone a pensar ¿qué vale más? ¿La vida o la comida? ¿El cuerpo o el vestido? Por supuesto que en nuestra lógica nos cabe responder que la vida y el cuerpo son importantes, pero en la práctica actuamos todo lo contrario, nos falta confiar en Dios que se ocupa de nosotros .
Acumular bienes
El texto nos provoca a dar una respuesta a la pregunta ¿qué vale más? Pero no una respuesta sólo de la mente sino del corazón, una respuesta que afecta existencialmente nuestra vida. Nuestra respuesta tiene lógica y surge desde el corazón cuando tenemos la convicción de que Dios es un Padre bueno y providente que no se olvida de sus hijos, como una buena madre en la familia que hace lo posible porque su hijo no la pase mal.
Jesús pone dos ejemplos, el primero habla de los pájaros, las aves pasan por momentos de dificultad, realmente son animales frágiles. Si Dios se preocupa de que a ellos no les falte lo necesario para vivir, qué no hará mucho más por nosotros que tenemos una dignidad mayor ante las cosas creadas por Dios. Jesús nos recuerda que nuestra vida es limitada como la de los pájaros, esta vida no es la definitiva, por tanto no vale la pena acumular bienes ¿O acaso lo que acumulamos añade un instante más a nuestra vida?
Preocupados
El segundo ejemplo que pone Jesús, es el de los lirios del campo, son flores sencillas y bellas, pero ahora están y mañana ya no, aun así, Dios se ocupa de ellos, cuánto más Dios se ocupará de vestirnos a nosotros sus hijos. La providencia de Dios también nos compromete, nuestras manos y nuestros pies, han de ser canales de providencia para los demás, de lo contrario estamos cerrando la mano de Dios con nuestros intereses egoístas.
“El Padre sabe bien lo que necesitamos, sin que se lo pidamos”, somos más importantes que los pájaros y los lirios del campo. Solo aquellos que no son capaces de reconocer a Dios como Padre, se preocupan de las cosas materiales. Muchos pobres han dejado de creer en Dios y su providencia porque muchos ricos han olvidado la justicia y el amor cerrando la mano providente de Dios. Tantas veces vivimos preocupados por el mañana y por eso acumulamos cosas, nos olvidamos de vivir con serenidad el presente.
Reflexión personal
La familia vive en nuestros días un individualismo en el que el dios dinero pareciera que va dando las pautas a seguir, todo esto debilita las relaciones entre los miembros de la misma familia. ¿Me he puesto a pensar qué es lo que actualmente le preocupa a mi familia? ¿Las cosas, lo material han quitado la paz a mi familia? ¿Me siento libre ante las cosas materiales y el dinero que me toca administrar?
En mi vida varias veces me toca hacer opciones, me toca priorizar para saber darle el justo valor a las cosas, las cuales he de usar de ellas en tanto cuanto me sirvan para acercarme a Dios. ¿Dónde tengo puesto mi corazón? Si tuviera que poner en orden mis prioridades, ¿Qué cosas son las que consideraría en primer lugar y cuales en segundo término?
La alegría que nos transmite el Evangelio, entre otras cosas, es la de saber que Dios no se desentiende de mí, de ti, de nosotros. Como seguidor de Jesús ¿Me fío de Dios Padre que acompaña mi vida y vela por mí con ternura? ¿Las preocupaciones de la vida, el dinero mismo, me han alejado de la confianza en Dios? ¿Vivo preocupado por el futuro sin vivir con ilusión el presente?


