Los cambios sociales en México y el mundo, son vistos como fruto del surgimiento de nuevas tecnologías y propuestas nuevas de ver el mundo, la vida, la sociedad, la historia, el presente, el futuro y demás realidades que componen la vida humana en la persona como en lo social. Todo ello ha llevado a que la fe y la religión se dejen relegadas y ya no como una prioridad, como algo superado sin mayor importancia.
El cambio de mentalidad en la gente de nuestro tiempo, en esta nueva manera de vivir lleva a la Iglesia y al cristiano que se quiere comprometer con su fe bautismal a plantearse su misionariedad en su forma y contenido. Los medios masivos de comunicación social con el afán de dar a conocer ideas y productos, eventos y espacios de supuesta atracción, modelos y personas recurren a tantas mentiras con tal de mostrar mayor atracción y así enganchar a las personas a consumir esas ofertas presentadas. Este mundo de contrastes se muestra pluralistas y heterogéneo en donde luchan la verdad y tantos intereses terrenales y mundanos ante la propuesta de la fe y de los valores del Evangelio de Jesucristo.
En estos tiempos como en todos en los que se mezclan las verdades del Evangelio y las mentiras de propuestas terrenales y vanas, se espera una misionaridad de testigos de las grandes verdades que están a favor de la vida y de la dignidad humana, que favorecen el verdadero desarrollo integral de la persona y de los pueblos en todas sus dimensiones. Se desean propuestas de caminos más allá del placer personal, más allá de la búsqueda de la gratificación personal, sino de una entrega generosa de sí mismo a través del dialogo con todas las realidades humanas que el hombre de hoy está viviendo y sufriendo. Con frecuencia se proponen planteamientos de visión corta y limitada con cara muy atractiva y que parecen prometen liberación y paz interior.
La propuesta evangelizadora en nuestro tiempo requiere del respaldo de un agente evangelizador, con ideas claras sobre la fe que profesa y de los valores del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, cuyo planteamiento no quede solo en una teoría, sino que toque la vida en problemas y situaciones concretos. Un aspecto de gran valor en esta perspectiva, además de una personalidad con valentía de saber enfrentar las adversidades y el cuidado del respeto a los valores esenciales de la persona y la comunidad evitando toda agresividad y violencia a las personas y la visión de las personas en el entorno.
La apreciación de esta manera de hacer misión en este mundo nuevo de tecnologías y de inteligencia artificial y una multivision personal de las cosas, en donde lo virtual cobra el primer plano de importancia, la calidad del agente evangelizador queda y quedará como esencial e importante para hacer creíble los valores de la fe y la propuesta misionera en estos tiempos.



