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José Luis Vega López

YO QUIERO SER DISCIPULO DE JESUS

Queridos lectores, en esta ocasión me gustaría compartirles mi reflexión sobre el deseo ser discípulo de Jesús en la vida cristiana. Me dirijo a ustedes, con el favor de Dios, diciendo que Jesús llamó a sus discípulos a participar en su misma misión: vivir en la gracia y estar con Él, servir al Reino de Dios, predicar el evangelio, curar enfermedades y por último participar en la vida, muerte y resurrección de Él mismo. 

Jesús nos pide dar testimonio de lo que creemos en nuestra vida en las situaciones del mundo, en la unión con el Espíritu Santo y con todas las personas en nuestro entorno. El deseo de ser discípulo de Jesús hoy es para quien ama y se compromete a seguir el estilo de vida de Cristo mismo: “tomar un yugo suave y una carga ligera” y no al contrario, pues, quien no ama a Jesús, toma una carga pesada y tropieza en la piedra. 

Todos estamos llamados a vivir la experiencia con el buen maestro y debemos ejercer nuestro camino de discipulado según su voluntad de servicio y caridad y en el sentido más estricto renunciar a todo para seguir fielmente al Señor. Es decir, nosotros como discípulos y seguidores suyos debemos tener una formación de vida y entrar en relación personal con Él por medio de la fe y la práctica de las buenas obras. 

En la vida cristiana creemos que el amor y culto de los discípulos a Jesús tiene que ver mucho con su humanidad, su poder sobre las personas, su poder espiritual y su humildad en la vivencia con los destinatarios del Reino de Dios. Mas allá de todo esto, los discípulos encuentran algo muy significativo en la persona de Jesucristo; la presencia del poder y el amor de Dios Padre quien nos hace imagen y semejanza con Él. Por lo tanto, los discípulos  

lo reconocemos, lo aceptamos y lo amamos como el santo de Dios. 

Cabe mencionar que ser discípulo significa aprender del buen maestro a convertir sus palabras en obras concretas, llevar a cabo el compromiso de las bienaventuranzas en la vida cotidiana, aunque sea difícil. Vale la pena hacerlo. Debemos tenernos confianza mutua, actuar en libertad, sencillez y teniendo por segura su presencia real en todos los momentos de nuestra vida para seguir el camino de la cruz hasta final.  

Finalmente, el seguimiento que propone Jesús a sus discípulos presenta algunos rasgos que podríamos definir como condiciones para el discipulado. La primera condición es: ir detrás de Jesús humanamente; escuchar lo que dice, hacer lo que Él diga, y aprender no sólo de sus palabras sino también de su cercanía y contacto con sus gestos y su comportamiento cotidiano. La segunda condición es: ir detrás de Jesús vitalmente, compartir su estilo de vida. La tercera condición es: ir detrás de Jesús dinámicamente, colaborando con su misión de anunciar el Reino de Dios y denunciar el anti-reino. La cuarta condición es: ir detrás de Jesús martirialmente, aceptando, de buen grado, su destino, como si fuera el propio y no renunciando al dolor, la pasión, la renuncia y el sacrificio, incluso, la muerte en caso de ser necesario.