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P. Víctor N. Martínez Jurado sx

SAN CONFORTI UN APOSTOL CON CORAZON DE PADRE ANTE LOS CONFLICTOS

Los conflictos sociales de cualquier índole muestran la variedad de intereses que las personas y las agrupaciones tienen  en cualquiera de los campos sociales, económicos y políticos, condicionando lo religioso. Estos conflictos repercuten en el trabajo pastoral y de evangelización de la Iglesia, y son la expresión de la complejidad de fuerzas que están en lucha dentro de la comunidad, las cuales resultan para la Iglesia y sus pastores un reto grande. Son sus líderes que deben dejar ver su espíritu de apóstoles y verdaderos evangelizadores.

Bajo este planteamiento tengamos un acercamiento a la figura de San Guido María Conforti trayendo a nuestro conocimiento, cómo el obispo Conforti asumió su trabajo pastoral ante situaciones difíciles y en cierta manera de conflicto. La situación que le toco vivir al concluir a primera guerra mundial en los años 1919-1930. Los soldados que regresaban no tenían trabajo, las cosas se habían encarecido y los soldados eran objeto de insultos, el partido socialista conducía a una lucha de clases que proclamaba huelgas frecuentemente, la gente estaba exasperada, y el gobierno débil no podía mantener el orden público; esta situación que se vivía en Italia nos permite ubicar el trabajo y la metodología de San Conforti. 

Cuando las dificultades son mayores en el corazón del hombre es difícil que la paz encuentre camino y cale en los corazones, más bien los odios se intensifican y se multiplican los delitos, surgen divisiones, facciones contrapuestas; la intervención del pastor que como líder religioso y social, tiene un lugar de suma importancia, sus palabras, su presencia y su apoyo. La ayuda del obispo como padre debe estar con todos, aun con las partes contrapuestas. Conforti hacia eso como padre, no podía colocarse de un lado o de otro, sino asumiendo el espíritu de buen samaritano, en sus visitas pastorales andando de pueblo en pueblo invitándoles a la concordia; estaba convencido que para ser apóstoles se exige entusiasmo, energía y generosidad. Sin embargo, para llevar a cabo un apostolado eficáz es necesario, ante todo, atraer a las almas, conquistar los corazones con el atractivo de la bondad y la caridad de Cristo.

Con el afecto temeroso de padre que ama y se preocupa por el bien y el porvenir de sus propios hijos, Conforti exhortaba a la armonía entre hermanos, así se dirigía a su pueblo: “los conflictos sociales son inevitables, así como es inevitable el progresivo y continuo cambio de la sociedad, pero no serán nunca el odio, la vanidad, el egoísmo, el desenfreno de las pasiones más descontroladas lo que conducirá a una solución plausible de las más complicadas controversias”.

Ante los retos de nuestro tiempo inspirados en el ejemplo de San Guido María Conforti pidamos a Dios nos ayude a construir la paz con amor.