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Rafael Piras sx

Acostumbrarse a vivir bien

5 de noviembre. Fiesta de san Guido Ma. Conforti: obispo y fundador de los Misioneros Xaverianos. Un pastor dos rebaños: obispo de Parma, misionero por el mundo. Pastor y maestro. Ser maestro, hoy en día, resulta difícil, sobre todo considerando la polémica de los libros de texto. Conforti puede tener una palabra orientadora también para nuestros tiempos, marcados, en campo educativo, de tanta desorientación. n

Educar, enseñar, educación, enseñamiento, formar, formación. Son palabras que en estos días resuenan en todos los hogares. ¿Qué significarán, entonces,  todas estas palabras? Una sola meta: crear personalidades fuertes, sabias y honestas. Esto implica el desarrollo, en el educando, de todas sus facultades: intelectuales, morales, físicas sociales, naturales, sobrenaturales. Conforti diría: “El educador tiene que asistir al joven hasta que haya consolidado en sí las buenas costumbres, hasta que éstas se vuelvan una segunda naturaleza”. Y añade: “Educar quiere decir enseñar y acostumbrar a vivir bien, para que el hombre logre cuanto Dios se ha propuesto cuando lo creó: eso es, el verdadero bienestar en la tierra, por cuanto es posible, y la felicidad plena y perfecta en el cielo, en el proyecto de Dios que es el sumo bien”. En fin, para Conforti ser buen cristiano, significa ser buen ciudadano.

Fundamental, para formar personalidades fuertes, el papel de la familia. Como es la familia hoy será la sociedad mañana. Los padres, citando a Conforti, “han dado a sus seres queridos la vida física, tienen que darles también la vida moral, más noble y preciosa que la primera; tienen, preferentemente, formar en ellos hombres, ciudadanos, cristianos dignos de este nombre, proponiéndoles la imitación de Jesucristo, tipo, modelo divino de toda perfección según la cual un día tendremos que ser juzgados todos”.

La mujer, en el hogar, asume una papel especial en la educación. Ella, con su forma de ser, con su sensibilidad, con su dulzura, más fácilmente  comunicará valores, civiles y morales. Por eso Dios le ha concedido dones especiales, particulares, propios de la mujer que el hombre no tiene. “La mujer recibe de Dios dones particulares; ella, más débil, logra a menudo dominar al hombre, más fuerte que ella. La formación de la familia depende casi totalmente de la mujer, será un paraíso o un infierno, según ella lo quiera; y los hijos, unos ángeles o unas fieras, según los habrá formado la madre”.

“Si la escuela no es un templo, será una madriguera”. Conforti no se confunde. No nos está diciendo que la escuela es rezos y más rezos. No confunde la escuela con la iglesia. Lo tiene bien claro. Lo que nos está diciendo es que en las aulas de la escuela hay que tener las actitudes que mantenemos en la iglesia: silencio, respeto, concentración. Absoluta libertad de movimiento y opinión, con respeto a los demás y al ambiente. Sabe que la escuela es un ambiente privilegiado para la formación integral del ciudadano y del cristiano, sin ideologías. La educación lleva a la asimilación sistemática y crítica del patrimonio cultural. Naturalmente en todo este proceso no habrá que escatimar el sacrificio, huésped indeseado, pero complementario, del andar de la vida. “Si la escuela no es un templo, será una madriguera”.