En este mes de octubre proponemos dos áreas importantes de la acción misionera en favor de la paz; una de ellas es la “educación”. La UNESCO afirma con base en la experiencia: “La educación es la piedra angular de la paz”. La otra área es “el progreso”; recordemos aquella célebre frase de San Juan Pablo II, “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.
Monseñor Conforti, en las condiciones de su tiempo, logró entender estos principios y mostró gestos y acciones concretas en favor de estas dos realidades promotoras de paz: la educación y el progreso. Nos cuenta unos de sus biógrafos (P. Tiberio Munari sx) la preocupación y esfuerzo para que en su diócesis no faltaran las escuelas, aún en tiempos de la primera grande guerra. En su seminario estaba al pendiente de recibir a sus alumnos en la entrada, “él mismo daba clases de filosofía, apologética y literatura…, nunca dejó de asistir como fundador y como obispo a los exámenes finales de sus alumnos misioneros, o de los seminaristas de la diócesis”. (Un obispo sin fronteras, pag. 50). Monseñor Conforti exhortó continuamente a sus misioneros para que fueran personas cultas, estudiadas, capaces de dar respuesta a las interrogantes de la sociedad y del mundo al que enfrentarían. No escatimó medios, palabras y consejos para mantener un nivel de educación en su seminario diocesano así como en el “nido de los aguiluchos”, la casa formativa xaveriana. Promovió el aspecto cultural y artístico, no faltaban los círculos literarios, las orquestas musicales, la capacitación para las artes, el teatro y hasta le cinematografía.
De igual manera buscó dar una palabra al ímpetu progresista y modernista de su época, tanto con propuestas concretas como fue la creación y guía de la Revista “Fe y Civilización”, así como poniendo en discusión y cuestionamientos los excesos y peligros de todo modernismo salvaje y del progreso injusto y generador de conflictos. Monseñor Conforti era consciente del grande rol de la prensa, del cine y de los medios de comunicación para la evangelización y para el progreso de los pueblos. Con esa finalidad promovió la revista “Fe y Civilización”, dando a conocer las informaciones de China y de las misiones en el mundo; promovió el cine, el uso de la bicicleta para sus seminaristas y tantos otros medios. Es conocida la acogida inmediata y entusiasta de Mons. Conforti a la idea y a la posibilidad de utilizar el cinematógrafo para la animación misionera; las películas que se filmaron en su tiempo fueron pioneras en la iglesia. En los paises de misión, pedía a sus misioneros no olvidar el progreso de las almas a evangelizar, la proclamación del amor de Cristo no podía ser solo teórico, tiene que concretarse en una salvación integral que incluya la educación y el desarrollo de los mismos.
Hoy en día existen programas educativos marcados por ideologías contrarias al evangelio, ¿Qué hacer para promover una educación constructora de paz, de unidad, de verdad? ¿Cómo reaccionar ante el progreso deshumanizador de nuestra época al ejemplo de San Conforti?



