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Rafael Aguilar Flores SX

Dios es nuestro Papá

 Jesús nos reveló en plenitud el rostro paterno de Dios, un Papá que nunca falla y que incondicionalmente siempre está ahí para abrazarnos como su máximo tesoro (Lc 15, 11-32). 

Contemplamos la figura paternal de Dios en el profeta Oseas que nos muestra la ternura y amor incondicional de un papá que viene a buscar a su hijo: “Cuando […] era niño lo amé […] le enseñé a caminar, lo llevé en mis brazos sin que se diera cuenta que lo cuidaba. Con lazos de amor lo atraía, con cuerdas de ternura. Como quien levanta una criatura hacia sus mejillas, me inclinaba y le daba de comer” (Os 11, 1-4). Seguramente Jesús, “fan” de los profetas, conocía perfectamente este pasaje y por ello se relacionaba con Dios como un verdadero Hijo. La palabra que Jesús usó es אַבָּא (Abbá) que al castellano podemos interpretar como “papito”, una palabra dulce que denota una relación muy estrecha entre un hijo con su padre.  

San José es un modelo del buen padre terrenal, esto se debe al amor incondicional que regaló a Jesús, cuidándolo, protegiéndolo, enseñándole, preparándolo para la vida, junto con su Madre la Virgen María. En el protoevangelio apócrifo de Santiago leemos que la Virgen María fue encomendada a san José para que la cuidara y la protegiera como una consagrada del Señor (Cap. 9, 1-3). Por eso se inquietó tanto cuando la Virgen quedó embarazada, y con todo y su miedo enfrentó a la sociedad de su tiempo confiando fielmente en el Señor (Mt 1, 18-24). Acompañó a la Virgen en el parto (Lc 2, 1-20), presentó a Jesús en el templo para cumplir la ley del Señor (Lc 2, 21-24), protegió a su familia de la persecución (Mt 2, 13-23), experimentó el sufrimiento de perder a su hijo (Lc 2, 41-51) y formó y educó a Jesús en las cosas de Dios para que creciera en sabiduría y en gracia (Lc 2, 52).

Agradece al Señor por aquel que te engendró para esta vida y por aquel que ha representado para ti la figura paterna. Por favor siempre recuerda que Dios es Papá y que te ama sobre todas las cosas (Is 43, 4) y que, aunque tu madre y tu padre te abandonen, Él nunca te dejará (Sal 27, 10). Ser papá es una vocación, si tú eres papá sigue el ejemplo de san José y del Dios de Jesús en ese regalo que has recibido, cuidando, protegiendo, guiando, amando a tu familia como lo más preciado de este mundo. A ti que vives y experimentas la imagen y semejanza del Dios de Jesús, siendo un Papá como Él: ¡Feliz día del Padre!