Inicio este relato con la historia de mi madre Margarita, la cual, a los 8 años de casada quedó viuda y ella tuvo que continuar su misión como padre y madre de 5 hijos de los cuales yo era la mayor y tenía 5 años. Podemos imaginar todas las situaciones difíciles que pasó esta familia, las adversidades que tuvo que afrontar, pero mamá fue una persona que supo poner en práctica todos los dones que Dios le regaló, siempre luchando con una fe muy grande para salir adelante. Cuando se dio cuenta que los Xaverianos, tenían oficina y secretaria con un salario, entonces les propuso formar un equipo de amigas voluntarias para apoyar en la recepción y ahorrar; así también los seminaristas tendrían menos distracción, fue así como mi mamá y la señora Lorenia iniciaron este apostolado. Fue tan xaveriana que murió hace 9 años un 3 de diciembre día de San Francisco Xavier.
Ahora viene la otra historia, la de Margarita hija. He sido madre de 4 hijos por 53 años, mi esposo es médico ginecólogo, así que también, gran parte de mi vida, tuve la formación de mis hijos y ahora estamos gozando de 7 nietos, todo esto ha sido una bendición, un don que Dios me ha concedido vivir a mis 75 años
Hace 41 años tuve la bendición de que el Señor, puso en mi camino a mis queridos xaverianos, desde el primer momento sentí su acogida y para mí la dicha de poder participar de su misión.
Mi primera actividad misionera fue colaborar en la tradicional kermesse con mi familia Arenas en el puesto de “pan casero” y hasta la fecha. En 1986 el padre Elio Cosma formó un grupo de liturgia donde participábamos 40 laicos para apoyar las misas de fin de semana como lectores, monitores, etc. El mismo padre me invitó al apostolado de la catequesis con los niños de primera comunión y luego el padre Rosti me dio la oportunidad de coordinar toda la catequesis. Durante 20 años disfruté y viví grandes experiencias y la satisfacción de colaborar un poquito, de acompañar a las familias en la Eucaristía y otros sacramentos. Actualmente soy miembro del grupo “AMICO” en Guadalajara, Jalisco, apoyando las actividades misioneras que se llevan a cabo en el seminario. Siempre he sido y sigo siendo xaveriana de corazón.
Cuántos, padres, seminaristas, amigos de esta comunidad he conocido. Cuántos miembros de esta gran familia me han enseñado, brindado su amistad, su confianza y cariño. Junto con todos ellos me tocó disfrutar con gran emoción la beatificación y canonización de San Guido María Conforti fundador de los Misioneros Xaverianos. He tenido la oportunidad de conocer su vida de fe, su legado en la carta testamento, todo esto me crea un compromiso: ser una “misionera de corazón y de acción” hasta donde el Señor me lo permita.
La casa de filosofía de la comunidad de Guadalajara está siempre abierta; tiene varios apostolados donde podemos participar. Desgraciadamente, cada día hay menos vocaciones pero también la oportunidad de recibir laicos comprometidos, amigos jóvenes que vengan a apoyarnos. Donen un poco de su tiempo y verán de qué manera nos recompensa nuestro Padre Dios.
Gracias Señor, gracias xaverianos, porque a través de mi misión de madre y misionera he tenido una vida plena, un corazón alegre y lleno de amor.



