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Xaverianos

SIN INSTALARSE, NI MIRAR ATRÁS

Autor: P. Osvaldo Pulido R. /

Podemos encontrarnos con opiniones variadas sobre lo que es esencial en la vida cristiana, pero si no tenemos claro que el corazón de la vida cristiana es el seguimiento a Jesús, corremos el riesgo a perder el rumbo. A continuación nos asomaremos a ver en el texto que sigue lo que significa seguir a Jesús. Si lees Lucas 9, 51-62. Te darás cuenta de la exigencia del seguimiento.

 Jesús había tomado la determinación de llegar a Jerusalén, pero de paso quiso hacer un alto en Samaria. Los judíos no se llevan con los samaritanos y por ello tenían sus reservas de darle alojamiento a Jesús. Dos de los discípulos muestran su lado débil, le dicen al maestro refiriéndose a los samaritanos: “¿Quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma?” Los discípulos no han entendido que el reino no se construye por la violencia y la dominación, actitud que Jesús rechazó de Santiago y Juan, sino por el servicio humilde al Reino

 Renuncia y sacrificio

La decisión final de Jesús, fue ir a otro pueblo. Y estando de camino, le salen a su encuentro tres personas que desean seguirle, pero a cada uno de ellos les condiciona algo para seguir con libertad a Jesús, sus apegos eran mayores que su aparente interés por seguir al Nazareno. Con frases cortas y tajantes, Jesús desenmascara las motivaciones de quienes le siguen y les presenta tajante y radicalmente las exigencias de lo que significa ir de tras de él.

Jesús es claro, su exigencia es una oferta, no una imposición, y ante ella cada uno es libre de aceptar o rechazar. Lo que se resalta en el relato es la exigencia del seguimiento porque ni siquiera se describe si los seguidores aceptaron o no la propuesta que el maestro les hace. Y es que, seguir a Jesús significa tener la capacidad de sacrificar algo por aquel valor que queremos alcanzar. La renuncia de aquello que nos gusta, dejará de ser renuncia, si lo hacemos con gusto, con conocimiento y con sentido de libertad.

Felicidad

La religión algunas veces nos ha presentado el seguimiento a Jesús como el ejercicio de actos de renuncia sin más, eso puede provocar en nosotros hasta un cierto rechazo, sin embargo, no se trata de renunciar por renunciar, sino de elegir lo que de verdad es auténtico para mi propio ser, para mi felicidad y la de los demás. La mayor gloria de Dios es que el hombre viva y sea pleno.

En los tres ejemplos de seguimiento que el texto nos presenta, se hace hincapié en la disponibilidad de aquel que se dispone a hacer un camino de itineraria con Jesús en el que no hay nada seguro y fácil. El aspirante de Jesús debe entender que si quiere tomarse en serio el caminar con él, ha de posponer incluso a su familia si es necesario.

   Reflexión personal

Seguir a Jesús es toda una aventura, Él no ofrece a los que le siguen seguridad y bienestar, no ayuda a ganar dinero o a tener poder. Al querer seguir a Jesús, ¿He descubierto cuales son mis profundas motivaciones? ¿Me sé desprender de mis apegos: dinero, éxito, ansia de poder ante los demás, etc.?    

La familia, ha sido siempre un valor importante donde aprendemos a crecer, donde se afianzan lazos de amistad y de unión, pero al querer seguir de cerca a Jesús y su proyecto de vida, ¿Qué ambiente de vida encuentro en mi familia? ¿Estoy dispuesto a correr el riesgo de posponer a mi familia por querer seguir de cerca a Jesús y su proyecto de vida?

Trabajar por el Reino de Dios, para hacer una vida más humana y más apegada al evangelio, es siempre una tarea urgente. ¿Me he puesto a pensar cuáles son ahora mismo mis prioridades? Jesús me llama también, para caminar con audacia y creatividad tras sus pasos. ¿Me siento capaz de responder a la invitación de Jesús?