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P. Alberto Morales s.x.

Unidos por la fraternidad

Sant’Egidio es una comunidad cristiana católica que nació en Roma, Italia, después del Concilio Vaticano II. Su fundador es el historiador Andrea Riccardi. Sus principales objetivos son la oración, los pobres y la paz en el mundo. Al paso de los años se ha convertido en un movimiento con una red de comunidades presentes en más de 70 países, entre ellos México; está formada por laicos, hombres y mujeres, de distintas edades y nivel social unidos por la fraternidad y dispuestos a escuchar el Evangelio y ponerlo en práctica.

En las comunidades de Sant’Egidio los pobres son considerados como los hermanos y amigos de la comunidad, entre ellos se encuentran las personas sin hogar, migrantes, discapacitados, presos, niños de la calle… Cada uno de ellos son atendidos en sus diferentes necesidades ya sean físicas y materiales, así como en sus necesidades espirituales.

Para este movimiento, “La guerra es la madre de todas las pobrezas”, por eso trabajan incansablemente por la paz, haciendo encuentros y participando directamente en todas las manifestaciones pacíficas donde la situación lo requiera. Uno de sus propósitos es buscar el diálogo entre opositores en los conflictos bélicos para conseguir la paz, la reconciliación y el desarme. No son pocos los esfuerzos que han hecho al respecto logrando pacificar a los pueblos en el mundo. Un ejemplo claro es la mediación que tuvo en Mozambique en 1990 obteniendo un acuerdo de paz en aquel país. Actualmente está concentrado en el conflicto entre Rusia y Ucrania, consiguiendo alimentos, medicamentos y facilitando la evacuación de la gente a territorios seguros.

Las actividades de Sant’Egidio están llenos de desafíos, pues para cumplir con su misión se enfrenta a problemas económicos, a la falta de buena voluntad de los gobiernos o de los grupos armados. Sin embargo, el movimiento sigue adelante buscando sanar a los enfermos de sida, sobre todo en África, impulsando la investigación científica para curar esta enfermedad. Este movimiento también ha luchado mucho por la abolición de la pena de muerte en el mundo. En 1998 logró recolectar más de cinco millones de firmas haciendo que la ONU aprobara una resolución para una moratoria internacional en este asunto.

Actualmente el movimiento cuenta con más de cincuenta mil miembros comprometidos en la evangelización y en la caridad. Debido a su internacionalidad Sant’Egidio se ha convertido en un movimiento ecuménico ya que tiene que tratar con gentes de distintas religiones.

Es el Espíritu de Dios quien inspira y acompaña para que los movimientos católicos jueguen un papel importante en el mundo y así, a través de diferentes actividades humanitarias, el mundo conozca y ame a Dios. Que Jesús resucitado siga inspirando a más gentes para hacer de este mundo una sola familia en Cristo.