Monseñor Conforti, en su tiempo, comprendió el principio de la sinodalidad y lo llevó a cabo con diversas iniciativas y sobre todo con una manera concreta de organizar su diócesis. El principio de la sinodalidad no es solo una teoría o buen propósito, sino se trata de una Iglesia participativa y corresponsable, “llamada a articular la participación de todos, según la vocación de cada uno, con la autoridad conferida por Cristo al Colegio de los Obispos presididos por el Papa. Mediante la realización y el gobierno de procesos de participación y de discernimiento capaces de manifestar el dinamismo de comunión que inspira todas las decisiones eclesiales”. A continuación, quisiera señalar algunos.
Visitas pastorales: Era un deber prescrito por el Concilio de Trento, que los obispos visitaran todas las parroquias de sus diócesis al menos una vez cada cinco años. En los tiempos de Conforti era muy difícil hacerlo, de hecho, muchos obispos no lo hacían. Mons. Conforti fue fiel hasta su muerte en el ejercicio de esta estructura sinodal, hizo cuatro visitas completas y empezó la quinta, que no pudo terminar a causa de su muerte; Conforti lo consideraba, no solo un deber, sino una “necesidad de corazón”, una urgencia apostólica. Pudiéramos también incluir “la visita pastoral a su otro rebaño”, la visita que hizo a sus hijos misioneros en China.
Los Congresos eucarísticos, catequéticos: Todavía no había concluido su primera visita pastoral en Parma cuando promulga el Primer Congreso Eucarístico Diocesano (8-10 octubre de 1912) con la firme intención de “llevar a cabo unos momentos de estudio y de toma de decisiones acerca del culto eucarístico, con peticiones y propuestas congresuales”. En 1913 realizó también el Congreso Catequético, del 4 al 6 de junio, y la semana Catequética, del 10 al 15 de noviembre”. Actividades que se repitieron en los años siguientes y de las cuales surgían procesos que daban vitalidad y fuerza a su acción evangelizadora.
Sínodos diocesanos: Otra actividad de suma importancia fue la realización de los sínodos diocesanos. El 8 de diciembre de 1913 convoca al “sínodo parmense” y, después de una preparación sería y llena de actos de su parte, del 6 al 8 de octubre de 1914 se realiza.
El ejemplo de Conforti nos anima a entrar, también nosotros, en esta “dinámica sinodal” en la cual Iglesia necesita de nuestra participación. ¿Somos conscientes de nuestro papel en este proceso? ¿Cómo propiciar en nuestras parroquias, en nuestros grupos de fe actitudes y actividades que nos ayuden a entrar en esta “dinámica sinodal? ¡Qué san Conforti nos inspire y nos guie!



