El pasado 10 de febrero, en la fiesta de san José Sánchez del Río, fue lanzada al público la película “Mirando al Cielo”, una producción de MEDIAQUEST, realizada por Laura y Antonio Peláez, sobre la vida del pequeño mártir de la persecución religiosa. La película abrió el festival de cine con valores de Guadalajara, recibiendo una excelente crítica.
Antonio Peláez, director y escritor de “1531, la historia que aún no termina” que narra a través de sus protagonistas el acontecimiento guadalupano en México, nos presenta en esta ocasión su más reciente trabajo cinematográfico: “Mirando al cielo” una de las más impresionantes historias de la época cristera, que nos habla de la fidelidad, la confianza y el amor a Dios, de un adolescente de 14 años que en un acto de valentía y congruencia con su fe, da su vida en defensa de su fe.
Una de las paradojas de la historia, es que José Sánchez del Río es capturado por el ejército federal durante una batalla en las montañas de Michoacán por salvar heroicamente la vida de su general y es acusado de alta traición a la patria. La orden de su ejecución, sería dada por su padrino de primera comunión Rafael Picazo, diputado federal de Sahuayo, pueblo natal de José.
Después de ser atormentado cruelmente, es asesinado el 10 de febrero de 1928 por no querer renunciar de su fe.
Antonio comentó que decidió llevar a la pantalla la vida de san Joselito, porque al conocer la historia de este niño cristero, le impactó mucho su coherencia de vida en defensa de su fe, también que fue un joven que, si le creyó a Jesucristo, y luchó por alcanzar las promesas de Jesucristo para alcanzar el cielo, al grado de entregar su vida en defensa de su Iglesia y de su fe.
Lo que más le gusta de esta historia, en primer lugar, es que resalta la importancia y el valor de la familia, así como lo trascendental de la educación que los padres deben de cultivar en la formación espiritual y religiosa de sus hijos. En segundo lugar, la película resalta también el valor de la Eucaristía, el valor de la amistad y el valor del perdón, cosas que poco a poco se han ido perdiendo y los jóvenes han dejado atrás.
Desde su punto de vista considera que todo aquel que vea esta película y conozca la historia de este pequeño pero gran santo, no regresará a su casa de la misma manera en la que salió, ya que además de ser una historia que interpela y compromete, será una película difícil de olvidar.
Una de las escenas que más le gustan y lo conmueve, es aquella en que José́ se despide de sus padres con gran dolor para irse de cristero y luchar por Jesucristo, sabiendo del dolor que además les causaría a sus padres. Para Antonio esta escena, presenta de alguna manera, un reflejo de lo que implica la vocación sacerdotal, la cual exige dejarlo todo por amor a Jesucristo, y esto se enfatiza aún más, cuando al marcharse de su casa, José́, se detiene frente al árbol donde la chica que siempre le había gustado de su pueblo, había dibujado en aquel árbol un corazón con las iniciales de los dos, y renunciando a ese amor juvenil, José́ toma su cuchillo y raspa una cruz sobre aquel corazón, como señal de que sobre todas las cosas, se encuentra su verdadero amor…. el amor a Dios.
Antonio espera que ojalá esta historia pueda cuestionar a muchos jóvenes sobre el llamado de Dios a la maravillosa vocación de poder ser sacerdotes.



