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P. Solomón Bobson s.x.

Compañeros del viaje misionero

Saludos, estimados compañeros del viaje misionero y bendecido año 2022. Una vez más nos encontramos en este espacio de lectura y de caridad misionera, que nos recuerda y nos invita a vivir nuestro compromiso bautismal.

Ya hemos celebrado las fiestas de Navidad, el Año Nuevo, la manifestación del Señor y la llegada de los Santos Reyes con el mejor regalo, Jesucristo. Estas celebraciones son momentos para las familias, de intercambios, de mucha alegría a través de cartas, correos electrónicos, llamadas por celulares y convivencias.

Así como dice la frase: Año nuevo, vida nueva. Con cada año que inicia, tenemos nuevos proyectos y nuevos deseos. A veces realizar los proyectos nos da miedo, pero hay algunos que en este año ya han decidido entrar al seminario xaveriano o buscar lo que Dios quiere de ellos.

Para descubrir qué es lo que Dios quiere de ti, es necesario ponerte en camino, hacer experiencia de la búsqueda, salir de nuestra zona de confort. Dios tiene un proyecto que tú tienes que realizar; para saber cuál es, hay otras personas que te pueden ayudar y acompañar para descubrir tu misión.

Quisiera compartir contigo un pequeño cuento, que me ha ayudado mucho a ver la generosidad de Dios en mi vida a través del testimonio de otros, y lo que me invita a ser y hacer.

Un día, mi amigo Sekou fue a visitar a un hombre santo que vivía en un monasterio para que le ayudara a descubrir su vocación. Cuando mi amigo volvió por segunda vez, aquel hombre santo le contó que había tenido un sueño.

El monje le dijo: Soñé que moría, y al llegar al cielo, san Pedro me estaba esperando para darme la bienvenida. Luego me dijo que, como premio por mis buenas obras, Dios me concedía un deseo: que podía pedir lo que quisiera y se haría realidad. Yo estaba muy sorprendido, pero después de unos momentos de silencio, le pedí a san Pedro que me presentara al ángel que confortó a Jesús en la agonía del huerto de Getsemaní. Cuando estuve delante del ángel, le pregunté: “¿Qué le dijiste a Jesús cuando sudaba sangre al ver todo lo que iba a sufrir por nosotros? ¿Cómo lo consolaste?”.

En aquel momento, el monje se detuvo en su narración, y le preguntó a mi amigo: ¿Verdaderamente quieres saber qué fue lo que le dijo el ángel? Mi amigo Sekou, sin dudarlo, respondió: ¡Pues claro! Y el monje entonces le dijo: El ángel le habló a Jesús de ti y de mí, de tu generosidad y de la mía.

Compañero del camino misionero, si en este año tienes ese sueño, ese deseo, esa inquietud de buscar lo que Dios quiere para ti, o quieres ingresar al seminario, los Misioneros Xaverianos siempre tenemos las puertas abiertas para recibirte, acompañarte y ayudarte a descubrir cuál es tu misión.

Aquí en el seminario te esperamos. Año nuevo, vida nueva. Bendecido 2022.