Así era llamado por algunos el Abbé Pierre, aunque su verdadero nombre era Henri Grouès. Nació en Lyon, Francia, un 5 de agosto de 1912, en el seno de una familia acomodada. Desde su infancia fue educado con los valores cristianos de la solidaridad. Cuando Henri tenía doce años, se dio cuenta que su papá todos los domingos se dedicaba a cortar el pelo a los indigentes que acudían a él y a servirles el desayuno.
En su adolescencia, Henri se integró al movimiento Scout. En 1927 hizo un viaje a Roma; de regreso, pasó por Asís y ahí descubrió su vocación religiosa. Desde entonces pasaba mucho tiempo leyendo y meditando, por eso sus compañeros lo llamaban el Castor Meditabundo. Finalmente decidió ser monje capuchino. Entró al convento cuando apenas tenía diecinueve años.
Fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1938, pero la vida austera de los capuchinos le era difícil y su salud se había deteriorado, por ello en abril de 1939 dejó a los capuchinos para integrarse a la diócesis de Grenoble. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, lo llamaron a las filas como suboficial, y fue capellán de la Marina francesa de 1944 a 1945.
Durante la Segunda Guerra Mundial, recibió a niños judíos cuyas familias habían sido llevadas a los campos nazis. Y así, ayudando a los necesitados, muchas veces a escondidas, se cambió el nombre y se hizo llamar el Abbé Pierre, desde entonces todos lo conocieron así hasta que murió. Su experiencia en la guerra y sus obras sociales lo llevaron también a entrar en la política, siendo elegido como diputado independiente en tres ocasiones, su programa político fue llamado de tercera fuerza: ni capitalista ni comunista.
Su mayor logro social fue el llamado que hizo a la población durante el invierno de 1954; el frío era terrible para todos, pero más para los indigentes que dormían en las calles. El Abbé Pierre, desde la Radio-Luxemburgo llamó a la solidaridad; la gente respondió de una manera asombrosa, que incluso Charles Chaplin envió un donativo de dos millones de francos de aquel entonces con una nota que decía: No es un don, sino una devolución, pues el dinero pertenece al vagabundo que fui y que encarné. Fueron tantas las ayudas que llegaron, que los periódicos la llamaron la Insurrección de la Bondad. Con lo recabado, el Abbé Pierre y su gente construyeron muchos albergues de emergencia.
Fundó la primera comunidad Emaús en 1949, en los basureros de las afueras de París. Después de este célebre llamado, fundó los Compañeros de Emaús, comunidades que ayudan a la inserción de los más desfavorecidos en más de cuarenta países. Desde entonces, más que de fama, el Abbé Pierre pasó a gozar de un gran cariño que le tienen los franceses e incluso a nivel internacional. Algunos lo llamaban el Ángel de los Pobres. Murió el 22 de enero de 2007. A su funeral, en la catedral Notre Dame de París, asistieron también grandes personalidades de otras religiones, entre ellos musulmanes, ortodoxos y budistas.
Que el ejemplo de este humilde sacerdote, nos inspire a buscar y amar a Dios en todas las cosas, especialmente en nuestro prójimo.



