Skip to main content
P. Juan Juárez s.x.

Grabarlo en piedra

Cuenta una leyenda árabe que dos amigos iban platicando tranquilamente caminando por el desierto. A cierto punto comenzaron a discutir y uno de ellos le dio un golpe al otro. Al darse cuenta de lo sucedido, el amigo pidió perdón. El que había recibido el golpe, entonces escribió en la arena: Hoy mi amigo me ha dado un golpe.

 Al llegar a un oasis se metieron a bañar para refrescarse. Al amigo que había sido golpeado le dio un calambre y estaba a punto de ahogarse, entonces su amigo nadó rápidamente y lo rescató. El amigo que fue salvado de ahogarse, escribió en una roca: Hoy mi amigo me ha salvado la vida.

 Al ver esto, su amigo le preguntó extrañado: ¿Por qué cuando te golpee lo escribiste en la arena, y ahora que te salve la vida lo escribiste en la roca? Su amigo le contestó: Cuando alguien te lastima debemos escribirlo en la arena, donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra, donde ningún viento pueda borrarlo y todos puedan verlo.

El libro del Génesis nos dice que cuando Dios creó a Adán, dijo que no era bueno que estuviera solo, aun cuando vivía con los demás seres creados, por eso crea a Eva para que vivieran en compañía. Podemos suponer que, al presentar este pasaje, el escritor sagrado quiere expresar que el ser humano está hecho para vivir con los demás.

Parece una idea muy bonita, pero nos damos cuenta que vivir con los demás, no siempre es fácil, aun con las personas que estimamos, pues el día a día va creando situaciones que, si les damos demasiada importancia o no sabemos cómo solucionarlas, pueden llegar a convertirse en conflictos que nos pueden llegar a quitar la paz y hasta a veces llegar a pensar, como dice el dicho: Más vale solo que mal acompañado.

Pero, lo queramos o no, todos necesitamos los unos de los otros, sobre todo cuando llegan los momentos difíciles, necesitamos de alguien que nos dé su apoyo, nos anime y nos oriente para no perder la esperanza. Un bonito ejemplo lo encontramos en el pasaje de los peregrinos de Emaús, en el cual Jesús se presenta a dos discípulos, se hace compañero de camino, y a través de sus palabras ven de otra manera lo que han vivido.

Así como para avanzar en el camino es necesario desprenderse de todo aquello que pueda ralentizar la marcha, así en el camino de la vida, muchas veces debemos quitarnos del peso de los malos entendidos, de las incomprensiones, de lo que nos han hecho, para no vivir en el pasado y aprovechar las oportunidades que la vida nos da, reconociendo la paciencia, la comprensión y la bondad con quienes hemos coincidido.

Martín Luther King, decía: Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos. Que en este tiempo en que la Iglesia nos invita a caminar juntos para hacer un mundo mejor, que el Señor nos ayude a reconocer los dones que nos ha dado para ponerlos al servicio de los demás.