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Xaverianos

LA FE ES EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y DE LA PAZ

Autor: P. Álvaro Aguado R. /

La fe, nos dice san Guido María Conforti, es un aporte a la madurez humana de la persona. Esto lo expresa así: «Dios le ha dado al hombre la razón y al cristiano la fe; ahora ustedes aprovechen de estas semillas; cultívenlas, y así, bien provistos, estarán listos para afrontar las batallas de la vida. Es necesario cultivar la fe, si no su germen queda infecundo y no puede producir todos los bienes que se esperan de ella. La fe en lugar de dañar la inteligencia humana, la confirma y la desarrolla, y así la gracia, lejos de enfriar y cerrar el corazón, lo inflama y lo ensancha. A través de la fe y por medio de la gracia deriva la caridad universal que se esparce sobre todos, que consuela todos los dolores y seca todas las lágrimas».

 En una homilía de pentecostés, en Parma, en Mayo de 1918, amplia más el discurso señalando como son para el creyente la fe y la razón y dice: «Razón y fe son dos soles que brillan en el cielo de nuestra alma, de los cuales uno es el principio constitutivo de nuestra grandeza y el otro es el cumplimiento; éstos nos empujan al conocimiento de toda la verdad. Pero nos quedan por descubrir otras maravillas que nosotros no podemos contemplar con los ojos físicos y tampoco con la fuerza visual de nuestro intelecto. Pero Dios consciente de nuestra limitación, nos levanta hasta donde Él a través de la fe y se nos manifiesta mediante los resplandores de la misma. El ojo del cuerpo ve sensiblemente todas las magnificencias del creador. Pero otro mundo se trasluce por medio de la parte mejor de nosotros, y se manifiesta por medio de sus facultades, sus tendencias, sus pasiones, que a pesar de las dificultades que se le presentan delante, se eleva sobre todo y cosecha una mies abundante de conocimiento. Gracias a la fe nosotros pasamos los umbrales para contemplar a Dios, sus atributos y la relación que Él tiene con nosotros […]».

Conforti lleva en la sangre la misión y no se olvida de los no creyentes que aun necesitan de nuestra ayuda para llegar al conocimiento de la fe por medio de las obras y con el propio ejemplo, por eso el 14 de Enero de 1923, al empezar la cuarta visita pastoral en Parma, dice: «Sólo la fe es madre fecunda de felicidad en la vida presente y en la futura. Desafortunadamente nuestro siglo rechaza la luz del Evangelio y, atraído por los resplandores de una pretendida ciencia, cierra los ojos a la luz de las verdades eternas […] Sólo cuando su mente sea iluminada por los resplandores de la Fe y su corazón sea vivificado por la divina gracia, gustarán la paz que es el anhelo de cada alma y será plena en cada uno si, correspondiendo a las invitaciones de Dios, le asegurarán su amistad mediante el arrepentimiento, recobrando la gracia perdida. En esto está la paz y no en la abundancia de los bienes terrenales, absolutamente desproporcionados a las exigencias del corazón. Jesucristo mismo les repetirá el suave augurio, el noble saludo: “La Paz sea con ustedes (Jn 20, 19)».

 La invitación entonces para cada uno de nosotros es estar siempre firmes en la fe para dar a conocer a Jesucristo y su obra, para que a los resplandores de la fe, queden iluminados los que caminan entre las tinieblas y vivifique las costumbres transformando a las personas; he aquí el objetivo principal de nuestra misión porque en esto está el secreto de su felicidad presente y futura que sensibiliza el alma y pone en movimiento activo la gracia divina.