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Xaverianos

LOS JÓVENES SIGUEN RESPONDIENDO...

Autor: Osvaldo Pulido R. y Gerardo Custodio L. /

Los xaverianos hemos optado por seguir impulsando la conciencia misionera entre los jóvenes, especialmente en ciertas épocas del año, como es Semana Santa. Tanto nuestras escuelas de San Juan del Río, Qro. como de Mazatlán, año con año organizan, entre los estudiantes, una experiencia que deje una semillita del compartir la fe con comunidades muy necesitadas de atención pastoral.

 Experiencia del CCU San Juan del Río

Ya son varios años que el Colegio Centro Unión, con el P. Efraín, promueve una experiencia misionera en la Sierra Gorda de Qro. La parroquia de Maconí ha sido el campo de trabajo con la enorme cantidad de comunidades que tiene en su territorio. Se nos encomiendan unas 30 comunidades y se divide en 3 áreas: Nuevo San Joaquín con el P. Efraín, El Aguacate con el P. David y Ocotitlán con el P. Gerardo. Cada área cuenta con varias comunidades donde los jóvenes comparten esa semana con la gente, ya sea preparando las celebraciones litúrgicas, visitando a las familias, a los enfermos, llevando la comunión, jugando con los niños y jóvenes, etc.

El grupo Ocotitlán, que es el área más alejada, es la base para de ahí salir a otras comunidades. En cada comunidad permanecen 4 ó 5 jóvenes, ya previamente preparados para la misión. Este año, nos ha tocado en la base, clima de todo tipo. La neblina, la lluvia y el frio complicaron el programa. La gente sabe que cuando se presentan esas condiciones, no salen de casa, por la lejanía y el terreno encrespado (a excepción de los niños… para jugar con los misioneros). El clima frio favoreció la visita a las familias y los jóvenes misioneros no pararon en su deseo de platicar con la gente, conocer sus necesidades, intercambiar experiencias etc.

Por otro lado, el equipo volante (el Cantor, el Chofer y el Padre) siguieron ofreciendo a las comunidades los oficios de la semana santa. La participación ha sido buena, sobre todo de las mujeres que llenaban las capillas. Los convivios no faltaron al término de alguna celebración, donde las familias traían algo para compartir y comer, en medio de la alegría de estar juntos, celebrando la fe y estrechando la unión de las personas, muchas veces atropellada por las incomprensiones que surgen en el día a día.

Agradecemos a las familias que nos ofrecieron hospedaje, comida, cariño y cualquier gesto de hospitalidad. Es una semana que pasa rápido pero que deja huella profunda tanto en las comunidades como en los misioneros que aprenden a ver gestos buenos y amables de personas que tienen muy poco, pero ese poco es compartido con alegría. La evangelización y la vivencia de la fe en Jesús resucitado es mutua, algo se lleva y algo se deja. Ha sido muy buena la experiencia porque vemos con nuestros propios ojos, que Jesús sigue suscitando personas de buen corazón y de bien. Muchas gracias a la Parroquia de Maconí, a su nuevo párroco el P. Ricardo que nos abrió las puertas y a todos los participantes. Mucho ánimo y nos vemos… Dios mediante.

 Experiencia del ICO Mazatlán

El grupo misionero del ICO decidimos compartir nuestro tiempo por casi 10 días en la misión que llevan adelante los franciscanos en la Sierra del Nayar (entre Tepic, Dgo. Zac. y Jal.). Los misioneros dejamos casa, diversión, familia y amigos, para embarcarnos a vivir la gran experiencia de la misión, es decir, para compartir vida y fe con los más pobres. Fuimos 30 misioneros, entre alumnos, maestros y padres de familia del Instituto Cultural de Occidente (ICO), acompañados por el P. Osvaldo, en esta misión del Nayar.

Al llegar al lugar, nos dividimos en cinco comunidades que atiende la parroquia de Santa Lucia. Algunos integrantes del grupo, ya habían estado en esta misión en años pasados, otros en cambio, éramos nuevos; sin embargo para ambos nos resultó enriquecedora la misión por tantos detalles a resaltar de la gente que encontramos.

Hemos convivido con comunidades mestizas y tepehuanas; su hospitalidad ha sido algo significativo, dan de lo que les falta para vivir, son gente sencilla y humilde con deseos de aprender, de dar, pero también de recibir. La labor nuestra fue sobre todo de formación en la fe y de visiteo con las familias. El aprender a saber estar con ellos, ya decía mucho, tanto para la gente de la misión como para nosotros, esto ha alimentado nuestra fe, bien lo decía el Papa Juan Pablo II: “La fe se enriquece dándola”.

A ti que te toca leer estos renglones, te invito a que lo pienses el darte la oportunidad de vivir una experiencia de misión que podría ayudarte a vivir la vida de forma diferente, a dar y a recibir experiencias inolvidables.