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P. Alexander Román s.x.

La ciudad de los tres pisos

A lo largo y ancho del Perú, todavía viven muchos pueblos originarios que existieron antes que se formara el estado peruano actual, asheninka, shipibo, awajún, quechuas, iñapari, etc., manteniendo su propio sistema y cultura que los diferencia de los demás. Varias de las comunidades originarias al vivir en áreas protegidas, les ha permitido conservar su idioma, su parentesco y sus asentamientos.

Quisiera presentarles la comunidad originaria de Lamas y describirles algunos de los rituales de los Andes. Lamas se encuentra en la región de la selva del departamento de San Martín (Perú geográficamente está dividido en tres regiones: costa, sierra y selva). Lamas es la capital folclórica de la amazonia peruana. Es conocida como la ciudad de los tres pisos naturales, donde se entrelazaron folclore, cultura y naturaleza.

La riqueza de Lamas está en sus tradiciones, en sus fiestas típicas, creencias, danzas, y en su comida tradicional. Esto se debe a la mezcla de diferentes etnias y grupos locales, como los chancas y pocras, procedentes de los andes peruanos y al cristianismo traído por los españoles que, a la ciudad de Lamas, con sus trece mil habitantes, le dan su identidad actual.

En la ciudad, la gente del barrio Wayku, es la única que conserva el quechua y es el corazón de la gente originaria de Lamas. Algunas de las casas mantienen el estilo antiguo, están hechas de tapial o barro rojizo, color característico del barrio, con techo de palma. Una característica particular de estas casas es que no tienen ventanas, porque según la creencia local, por ahí podrían entrar los espíritus malos llamados tunchi.

 

Los lamas tienen sus propios mitos y personajes. Por ejemplo, el Chapanero que es el cazador, la Tejedora de Pretinas, el Tunchi que es el alma de una persona que está por morir o que ya ha fallecido, el Chuyachaqui, un duende de la selva con pie humano y el otro de animal, que defiende el bosque y los animales silvestres, contra las personas que talan el bosque y los cazadores.

Tiene sus bailes típicos como la yasana o la pandilla, el baile donde las personas en parejas se mueven y saltan al ritmo del bombo o tambor y la quena, para rendir homenaje a la Santísima Cruz de los motilones, aunque al comienzo de la evangelización, a través de estas danzas se seguía rindiendo culto a los antiguos dioses.

Las bebidas típicas son el masato a base de yuca, la chicha a base de maíz, el chapo a base de plátano maduro, el indonachado que es indano macerado en aguardiente, entre otras.

En la semana de la fiesta patronal de Lamas, la comida es gratis y la brinda quien organiza la fiesta que es conocido como el Cabezón.

Una vez terminada la fiesta, el Cabezón que finaliza con su servicio, entrega el voto al nuevo Cabezón que será el encargado de organizar la próxima fiesta patronal. El voto es un conjunto de dulces y panes como las rosquitas de almidón, el ñuto (una especie de suspiro) y otros más a base de maíz y almidón de yuca. Si el voto es en gran cantidad mejor, el Cabezón podrá repartirlo con más personas que serán quienes colaborarán en la próxima fiesta patronal.

Un rito ancestral importante para ellos es el pago a la tierra (Pachamama). Es una celebración de reciprocidad entre el mundo material y el mundo espiritual. Pachamama es una deidad que representa a la madre tierra, protectora, proveedora y fuente de la vida y de la fertilidad.

La ofrenda es el símbolo con el cual el hombre originario devuelve a la tierra lo que ha sacado de ella. Las ofrendas también se les conoce como despacho, que significa dar de comer a la tierra.

Otra ofrenda que hacen es a los apus, los dioses de las montañas o las montañas mismas que propician el buen tiempo para las actividades agrarias.

Los altares de las ofrendas se hacen frente a los apus o en un lugar considerado sagrado. El altar está preparado por el Paco, que es el oferente y usa una manta para poner la bebida, la comida, o hierbas medicinales como la hoja de coca que servirán de ofrenda.