Skip to main content
P, David Peguero s.x.

Padre en la valentía creativa

Estimados amigos lectores y lectoras de nuestra revista. Como cada mes es un gusto poder compartir con ustedes esta reflexión en torno a la figura de san José. Queremos detenernos a considerar su valentía, su audacia y su ingenio para superar los obstáculos que se le iban presentando a lo largo de su vida.

Pensando en nuestra historia de vida, seguramente hemos experimentado alguna forma de miedo o temor, pequeño o grande que sea. Y es que sentir miedo es parte de nuestra humanidad como seres dotados de sensibilidad. De hecho, el miedo que surge ante un estímulo interpretado como una amenaza o peligro potencial nos dispone a dar una respuesta adecuada, sea para enfrentarlo como para huir de él.

La experiencia del temor, por otro lado, forma parte también del camino de la fe. Y no me refiero a ese temor que brota de una idea equivocada de Dios como aquel juez implacable que castiga los errores cometidos. No, no me refiero a eso, sino al temor que en ocasiones surge ante situaciones de la vida, frecuentemente imprevistas, que ponen a dura prueba nuestras convicciones, hacen tambalear nuestras seguridades y opacan nuestro futuro al volverlo un tanto gris e incierto (la pandemia nos ha dado muchos ejemplos de esto que estamos hablando). Sin embargo, cuando la crisis ha sido positivamente resuelta, nos damos cuenta de nuestro crecimiento interior y de lo que obtuvimos como aprendizaje para nuestra vida y para nuestra fe: mayor conocimiento de nosotros mismos, mayor confianza y determinación en lo que hacemos, mayor humildad y confianza en Dios...

Pues bien, a la luz de lo antes dicho podemos también entender la figura de san José y aprender de él para dar una respuesta en sintonía con el Evangelio a las distintas situaciones y retos que aparecen en nuestro camino a lo largo de la vida. Al pensar en los primeros días y años de la vida de Jesús, vemos que José y su familia tuvieron que afrontar momentos muy difíciles (no haber encontrado posada en Belén, la huida y exilio en Egipto, regreso a Nazaret), dando la impresión que Dios hacía poco por ellos; sin embargo, no era así, ya que Dios hizo lo que podía hacer sin alterar el curso de nuestra historia humana: confiar los inicios de esta nueva etapa de la historia de la salvación en la valentía y el ingenio del Carpintero para poner siempre a salvo a Jesús y a María.

José tenía una valentía creativa –dice el papa Francisco– y era el verdadero milagro con el que Dios salvó al Niño y a su Madre. Fue gracias a su ingeniosa osadía y valentía, más fuerte que sus miedos y temores, que encontró la forma de preservar y proteger la vida e integridad de Jesús y de María. De este modo, colaboraba con la gracia, realizando lo que Dios le inspiraba. También nosotros, como san José, experimentamos temores, y como él, también podremos superarlos si nuestra fe es más grande que todos ellos y si ponemos todo nuestro ser para realizar la misión que Dios nos ha confiado. Que san José nos inspire y proteja siempre. Hasta la próxima.