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P. Juan Juárez s.x.

Reflejo de tus esperanzas

Un día el rey de Uxmal decidió dar una gran fiesta para su dios, Hunab Ku (El señor que nos da la vida). Los servidores del rey pusieron mucho empeño para organizar el banquete en los jardines del palacio, la manera como arreglaron la comida y la bebida era un homenaje al gran Dios.

 Lo que no tuvieron en cuenta fue a los choms, las aves más bellas de la selva, de plumaje multicolor, pero con un gran defecto, les gustaba comer en exceso, y al ver aquel festín, inmediatamente se abalanzaron sobre la comida, y en pocos minutos no dejaron nada. Al ver lo ocurrido, el rey mandó matar a las aves, las cuales volaron muy alto para escapar de la muerte.

 Entonces el rey ordenó a sus sacerdotes buscar la forma de hacer pagar a los pájaros la falta cometida, pues una acción así no podía quedar sin castigo. Los sacerdotes recogieron algunas plumas de los choms y con agua mágica prepararon una especia de caldo negro, después ordenaron a los servidores del rey que preparan un nuevo banquete.

 En cuanto las aves se acercaron a la comida, los sacerdotes las rociaron con el agua negra mientras pronunciaban las siguientes palabras: “Por no haber respetado al Señor de la vida, de ahora en adelante su plumaje será negro, y se alimentarán de animales muertos y basura”. Los antiguos mayas de esta manera explican el origen de los zopilotes.

Alguna vez te has puesto a pensar cómo serías, si antes de venir a este mundo te hubieran preguntado qué apariencia te gustaría tener, qué cualidades poseer o incluso pudieras elegir el lugar y la familia dónde te gustaría nacer. Quizás alguno podría elegir tener otra apariencia, pedir las cualidades que tiene alguna persona conocida, y según nosotros, nos haría ser más queridos por los demás…

No son nuestras cualidades las que muestran lo que somos, sino nuestras decisiones, dice un dicho. Y es verdad, hay cosas que la vida nos da y por más que queramos no las podemos cambiar, pero si tenemos el poder de decidir cómo las queremos vivir, y tal vez ahí está precisamente el problema.

Nuestra vida está llena de decisiones, a qué hora me levanto, qué quiero comer, qué voy hacer hoy… Pequeñas acciones, muchas veces consideradas sin importancia, pero que en ciertos momentos pueden ser cruciales en nuestra vida, ya que hay decisiones que se toman en unos segundos, pero se pagan el resto de la vida. Las malas decisiones, aun las más pequeñas, pueden cambiar incluso nuestra apariencia física como en el caso de los choms.

Y cuándo nos ponemos a reflexionar sobre lo acontecido nos damos cuenta que si hubiéramos mantenido la calma, vencido nuestros miedos o pedido perdón, muchos problemas habríamos evitado, las oportunidades de ser felices no las habríamos desaprovechado. Pero bien sabemos que los hubieran nos existen.

Dice un dicho africano, el dueño de la casa sabe dónde gotea su tejado, creo que de vez en cuando deberíamos detenernos un momento, para reflexionar cuál es la vida que queremos vivir, pues teniendo un objetivo, nos facilita decidir mejor y sobre todo como decía aquel autor, que tus decisiones sean reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos.