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Xaverianos

CONFIANDO EN TU PALABRA, ECHARÉ LAS REDES

Autor: P. Osvaldo Pulido R. /

 En nuestros días, un gran número de personas han perdido la credibilidad, la confianza en sí mismos, en los demás y en Dios, debido a las distintas formas de violencia que se ven en nuestro entorno. A continuación, veremos la grandeza de la confianza, de la necesidad e importancia de creer y de tener fe. Lee en tu biblia el pasaje de  Lucas 5, 1-11.

 El relato de la pesca milagrosa en el mar de Galilea, fue muy popular en el ambiente de los primeros cristianos. Antes de haber obtenido una pesca abundante, los discípulos ya habían experimentado el fracaso a la hora de ir a pescar. Pedro portavoz del grupo, le dice a Jesús: “Señor hemos pasado toda la noche bregando y no hemos agarrado nada”. Esto nos da a entender un significado teológico y profundo. Es decir, aquí vemos la actuación de aquellos hombres que van por su cuenta, sin contar con Jesús. Su trabajo logrará tener éxito cuando lo hacen en nombre de Jesús. Actuar en nombre de Jesús, quiere decir que debemos actuar de acuerdo a su manera de pensar, de decir y de hacer del Maestro.

Mar adentro

Jesús invita a sus discípulos a “Remar mar adentro” significa ir a lo profundo. Solo desde las profundidades se puede sacar lo mejor que hay en el ser humano. Algunas veces nos gastamos la vida buscando a nuestro alrededor, sin mirar a lo profundo de nosotros mismos y descubrir el potencial que tenemos de vivir en plenitud nuestra vida y sentirnos acompañados por Jesús.

Ir mar adentro en nuestra vida, implica el riesgo, salir de lo superficial para adentrarse a lo profundo de nuestro ser. Algunas veces confiar en aquello que no controlamos o conocemos, exige una fe confiada y auténtica. Dejar de controlar la situación exige renunciar a lo más firme de nuestro ego.

Confianza en Jesús

Aquel hombre seguro de sí da el salto a la inseguridad, Pedro acepta la propuesta de Jesús y “Confiando en su Palabra echó las redes”. Las tareas importantes hemos de llevarlas adelante fiándonos de Jesús; se requiere humildad para dejarnos conducir por la vida. Cuando estamos seguros de lo que hacemos, programamos y decimos, la mayoría de las veces corremos el riesgo de fracasar. “El ser humano nunca ha llegado más lejos que cuando no sabía a dónde le llevaban sus pasos” (Nietzsche). Dejarnos llevar por alguien que es más grande que nosotros (Dios) es signo de sabiduría.

El mar en la biblia era símbolo de la fuerza del mal. En adelante, los apóstoles están llamados por el Maestro a dejar su antiguo trabajo para “Ser pescadores de hombres” esta última frase era un dicho muy popular en tiempos de Jesús, significaba sacar a alguien de un peligro grave, es decir ayudar a los demás a salir de la influencia del mal, ayudarle a tener vida. Jesús llama a sus amigos para que se pongan al servicio de la vida.

  Reflexión personal

1. Cuantas veces me he identificado con aquellos pescadores que han trabajado toda la noche sin lograr nada de éxito. Faltaba poner a Jesús en sus planes. ¿He contado con Jesús a la hora de planear mis proyectos, en mis relaciones con los demás y en mis decisiones? ¿Qué resultado he tenido cuando me he dejado acompañar por Él? 

2. Jesús llama a sus apóstoles a hacer una nueva experiencia, les invita a remar mar adentro, a lo profundo. En el caminar de mi vida ¿Voy buscando sólo lo superficial, lo placentero, los pequeños éxitos? o por el contrario ¿Busco y deseo ser una persona profunda, que acepta el riesgo para dar el salto a la confianza en la persona de Jesús?

3. El apóstol Pedro se fía de Jesús y vuelve a intentarlo, emprende nuevamente su trabajo con esperanza. Más adelante, el Maestro llamará al apóstol a ser parte de su misión. ¿He logrado llevar adelante mis ideales, mi vida de fe, o tal vez me he quedado estancado? ¿Me siento llamado como Pedro a colaborar en la misión de Jesús?