La nueva presencia xaveriana en África, nace a raíz del reposicionamiento que los Misioneros Xaverianos llevan a cabo al interior de sus filas para responder a lo que es específico y propio de su vocación y misión: el anuncio del Reino de Dios a los que no lo conocen. Entre las varias invitaciones y propuestas recibidas, los delegados xaverianos, reunidos en Capítulo General, decidieron en agosto de 2017 abrir una presencia de primer anuncio en contexto musulmán: el lugar escogido ha sido Tánger, en Marruecos.
Todo empezó, sin embargo, años atrás (2012-2013-2015), cuando a través de la animación misionera promovida por la Delegación Xaveriana de España, se tuvieron los primeros contactos con la realidad de Marruecos en la diócesis de Tánger. Estos primeros contactos se ampliaron y maduraron hasta llegar a una propuesta formal de apertura en este país. Hoy, inspirados en el icono de la visita de María a su pariente Isabel, sentimos con las Iglesias del Magreb que la misión es una Visitación. Nos sentimos, junto con las minorías cristianas de Marruecos, portadores de la Gran Esperanza, servidores del Reino de Dios.
El Espíritu ha inspirado a la Familia Xaveriana (julio-agosto de 2020) que se reserve a Rolando, François y Juan Antonio, para esta nueva presencia en el norte de África.
Desafíos de la nueva misión
La futura comunidad se encontrará en un contexto y cultura casi totalmente musulmana, con la posibilidad de diálogo interreligioso, intercultural y de convivencia fraterna con los musulmanes. Es importantísimo descubrir la acción de Dios en tantos hombres y mujeres que viven la fe musulmana; todos salimos de las manos de Dios y las mismas fibras sensibles existen en nuestros corazones.
Ofreceremos nuestro acompañamiento a los poquísimos cristianos que viven ahí ya sea por estudios, trabajo, etcétera. Ellos tienen necesidad de crecer en su fe.
Podremos ser bálsamo en el doloroso proceso de inmigración subsahariana hacia Europa. Hombres, mujeres, jóvenes y niños provenientes de diversos países y horizontes culturales y religiosos.
Nos anima la disponibilidad de la Iglesia local con su estilo de comunión y gratuidad, su pobreza de medios y de espacios, bien integrada en la sociedad de Marruecos, lo cual nos interpela para dejarnos guiar por el Espíritu; también se abrirá la posibilidad de convivir y de colaborar con otras congregaciones, laicos xaverianos, voluntarios… involucrados en el servicio gratuito a los más necesitados; igual, la cercanía con Europa facilita el intercambio de personal, de presencias y de experiencias.
En resumen, queremos ser percibidos como una comunidad de fe y fraterna, que ora ya que allí el contexto es de personas que oran. Importante, por consiguiente, la dimensión espiritual. Los musulmanes esperan el testimonio de verdaderos cristianos, el testimonio de vidas entregadas, porque han sido transformadas por la presencia íntima de la trascendencia y convertida por gracia en deseable, comunicable y grata.
Nos sentimos comprometidos: Heme aquí, envíame a mí (Is 6,8)
Al recibir la noticia sobre la destinación a Marruecos, surgieron en nosotros varios sentimientos: por un lado, una motivación y llamado de Dios que no solo seduce, sino que también, nos hace mensajeros de su ternura. Es Él quien realiza la misión (Missio Dei). Él nos dice como lo hizo con el profeta Jeremías: No digas que eres un niño… Yo estaré contigo. Por otro lado, sentimos un reto: en una sociedad que tiene algunas concepciones diversas a la doctrina cristiana, ¿cómo dialogar y testimoniar en este contexto?
Marruecos es una nueva apertura: los ojos de la congregación nos miran, motivan, orientan y animan. Hay que contar con la realidad de que de los tres xaverianos destinados a esta misión, uno acaba de terminar la formación, los otros dos tienen años de experiencia acumulada en otros contextos del mundo xaveriano. Al final de cuentas, es una alegría salir hacia esta zona del norte de África porque somos misioneros que, aún en medio de nuestras debilidades, tenemos la confianza de Dios y de la congregación. Y por nuestra parte, estamos comprometidos: ¡qué alegría poder bregar en los mares del mundo de hoy, como hermanos con musulmanes y personas de otras creencias a favor de una fraternidad universal en la que se cumpla el proyecto de hacer del mundo una sola familia!



