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Javier Barrón

La humanidad frente a las epidemias de hoy y de siempre

Desde el inicio de este año la comunidad humana se ha visto afectada por el Covid-19, un virus que, se dice, pudo haber emergido de un mercado de alimentos en la ciudad de Wuhan en China, donde se reportó su presencia por primera vez. Su detección y tratamiento ha sido un gran desafío, al salirse de los controles sanitarios se convirtió en una pandemia mundial.  

A través de los medios de comunicación continuamente se nos pedía como medida para contener la propagación del virus permanecer en cuarentena, sin embargo, me he percatado que dentro de algunos hogares se han desatado escenas de violencia y en el exterior ha habido manifestaciones crudas de racismo.

Así, mientras un virus desconocido pone en riesgo las actividades económicas y productivas de las naciones, con profundas repercusiones, no puedo dejar de observar que los pueblos no han llegado a erradicar una epidemia más cruel: el racismo. El cual, considero como el peor de los virus que existe.

El racismo es el odio, rechazo o exclusión de una persona por su raza, color de piel, origen étnico o su idioma, que le impide gozar de sus derechos humanos. Es originado por un sentimiento irracional de superioridad de una persona sobre otra. Esto propicia el odio étnico que puede conducir al genocidio.

Manifestaciones como estas, me ayudan a reflexionar sobre las palabras tan radicales del Evangelio, que nos llaman a vivir en el espíritu de las bienaventuranzas, a vivir el amor en atención recíproca. Es en esta invitación a la fraternidad universal en la que veo mi respuesta a poner mi vida al servicio de la misión del Reino de Dios dentro de la familia xaveriana, con su ideal de hacer del mundo una sola familia.

Las iniciativas contra la discriminación han tenido múltiples y valiosos testimonios a lo largo de la historia. Admiro entre otros, la figura de Martin Luther King Jr., uno de los grandes defensores de los derechos humanos de la igualdad y la no discriminación, que en 1963 expresaba: No habrá ni descanso ni tranquilidad hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Agradezco a Dios, la presencia de tantos trabajadores de la salud e investigadores que arriesgan su vida por erradicar el virus que actualmente afecta a todos los pueblos, mas no dejo de pensar que tú y yo, ustedes amigos míos, todos como seres humanos debemos analizar y reflexionar que la práctica del racismo y cualquier otra discriminación son totalmente irracionales. ¿Por qué no atrevernos a practicar la igualdad y el respeto mutuo entre las personas?

Es importante pensar que tal vez no haya generaciones futuras, si los adultos de hoy no trabajamos por construir una igualdad de razas. Venzamos juntos la epidemia con medidas de higiene y salud pública, hagamos también todo lo que está de nuestra parte para tener un mundo más justo y solidario, menos indiferente al dolor y a la segregación. Oremos a Jesús y actuemos para que venga a nosotros su Reino.