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P. Juan Antonio Flores s.x.

Un largo camino

La Suprema Autoridad de la Iglesia, como muy bien saben, ha aprobado definitivamente las Constituciones de nuestra Pía Sociedad. Con estas palabras y con el corazón lleno de satisfacción, monseñor Conforti introducía el 2 de julio de 1921 la presentación de las primeras Constituciones Xaverianas, es decir, sus Estatutos y Reglamentos originales, cuya aprobación es una prueba inequívoca de la santidad y oportunidad de esta familia de misioneros nacida de su apasionada y audaz tenacidad el 3 de diciembre de 1895 en Parma, Italia.

Todo empieza con una carta que envió al cardenal Ledokowsky (marzo de 1894), entonces encargado del Papa para la evangelización de los pueblos, en la que le abre su alma y le expresa el deseo fortísimo de fundar una familia misionera; deseo que nada ni nadie había podido cancelar y que siente como intuición e inspiración que no viene de otros sino de Dios mismo. El cardenal se muestra favorable al proyecto de monseñor Conforti. Las etapas que siguen muestran el camino hecho para dar forma y estructura a su inspiración.

Una vez inaugurada la primera casa de formación para los primeros 17 estudiantes que respondieron como semilla inicial de su audaz proyecto, les presentó el Reglamento con el que organizarían su vida (noviembre de 1895). A este texto se fueron hilvanando varios otros documentos normativos que fueron marcando significativamente el camino. Entre las primeras codificaciones tiene particular relevancia el manuscrito de las Reglas especiales para los aspirantes misioneros ubicado entre los años 1895-1897: son la primera evidencia de las ideas dominantes de monseñor Conforti sobre su proyecto de Constituciones: la misión como finalidad, con un estilo de vida de consagrados. Estas Reglas son el punto de partida, en orden cronológico, de las Constituciones Xaverianas.

Siguieron otros textos que reciben su importancia, ya sea por la claridad que va adquiriendo la estructura normativa de la intuición de monseñor Conforti, como por el contexto o momento histórico en el que son elaborados. De esta forma, tenemos que el fundador redacta, ante la inminente expedición de los primeros xaverianos a China, el Proyecto de Reglamento para el Seminario Emiliano de San Francisco Xavier (1898): es el primer cuerpo de normas completo elaborado por monseñor Conforti; permanecen inmutables la intuición y los propósitos primeros de la fundación.

Se llega, luego, al momento en el que el fundador siente la necesidad de obtener para su proyecto la aprobación del Papa. Recurre, entonces, al padre Melchiade Vivari, para presentar ante la Santa Sede un texto normativo ampliado y completo que obtenga para su obra el reconocimiento de la Iglesia. Resultan así, las Reglas de la Congregación de San Francisco Xavier para las Misiones Extranjeras, Parma (1903), gracias a las cuales, Roma emite el 4 de marzo de 1906 el Decretum laudis que da a la fundación de monseñor Conforti el estatus de congregación de derecho pontificio.

Después de una pausa, se retoman los trabajos constitucionales en 1913 y los nuevos textos van sucediéndose uno después de otro: son varios Reglamentos en cuya redacción monseñor Conforti involucra a sus misioneros en China y en Italia; igualmente, pide la colaboración de varios personajes expertos en la materia. La cuestión era que la fundación había entrado en un desarrollo más consistente en número y en casas, y de Roma le pedían un texto más jurídico. Así, durante los críticos años de 1915-1918 se elaboraron los siguientes textos: Reglamento de 1915; Reglamento de la Congregación de San Francisco Xavier para las Misiones Extranjeras, Parma, 1916; una Edición provisional de 1917; Revisión a fondo del texto de 1917 durante el retiro de monseñor Conforti en la Verna (16-24 de julio de 1918), lugar típicamente franciscano. En todos estos reglamentos, contrario al parecer de los expertos romanos, monseñor Conforti retuvo siempre el núcleo de elementos originales que nutrían y reafirmaban la identidad de su fundación con carácter de perpetuidad: misión ad gentes como consagrados.

Después de estos años, monseñor Conforti decide detener todo y esperar antes de dar los pasos conclusivos. Dos años después, de su propia mano, integrando los últimos retoques al documento de 1918, presenta las Reglas de la Pía Sociedad de San Francisco Xavier para las Misiones Extranjeras, Parma 1920: texto que fue enviado a Roma el 1º de junio de 1920. Sorteados algunos incidentes curiales que resultaron a favor de la solicitud de monseñor Conforti, el texto fue valorado positivamente y aprobado el 22 de noviembre de 1920 por el papa Benedicto XV. Dejaron de ser Reglas y pasaron a llamarse Constituciones. Estaba por concluirse el año del 25º aniversario de la fundación de la familia xaveriana. El decreto oficial se emitiría el día de la Epifanía del año de 1921.

La noticia generó un júbilo indescriptible en el ánimo de monseñor Conforti. El 3 de diciembre comunicó la buena nueva a los miembros de la congregación que estaban en  Italia, y, luego, escribió a los que se encontraban en China. La familia se engalanó de parabienes: tenía en sus manos un texto que generó santos y mártires, testigos del Evangelio hasta el final.