Desde Filipinas el P. Francisco Javier Beltrán Aceves, originario de Arandas, Jal., nos dice lo siguiente.
El presidente Rodrigo Duterte declaró en cuarentena a Metro Manila el 12 de marzo, el epicentro del brote del virus del País. Algunos días después fue extendida para toda la Isla de Luzón. El primer caso se encontró el 30 de enero, y el 2 de febrero falleció la primera víctima. Hasta ahora Filipinas cuenta con 1546 casos, 78 muertes y 42 recuperados. Los números parecen pocos, pero en realidad no se han realizado pruebas masivas para identificar los infectados. A pesar de los esfuerzos agresivos del gobierno para contener la pandemia sellando la capital y cerrando negocios y transporte, es probable que el contagio se extienda y empeore.
El país enfrenta muchos desafíos: doctores y enfermeros han sido contagiados o puestos en cuarentena reduciendo el número de ayudantes en los hospitales. La cuarentena ha dejado sin trabajo y sin sueldos a la mayoría de los habitantes de la capital. En las zonas pobres de la capital no cuentan con casas adecuadas para permanecer en ellas en este tiempo de cuarentena. Sin embargo, el más grande desafío es que el gobierno no ha podido proporcionar alimentos para las familias que se quedaron sin recursos. Las familias pobres se preocupan más en buscar que comer que mantener la distancia social y permanecer en casa.
Los Xaverianos nos encontramos bien. La comunidad de Teología se dividió, un grupo de teólogos junto con el rector se transfirieron a la casa de Filosofía. Nuestras parroquias Xaverianas se encuentran entre las zonas pobres de Metro Manila, y estamos experimentando junto con los parroquianos las dificultades de la pobreza. Por ahora hemos estado coordinando con las autoridades locales y la diócesis para ayudar a las familias más pobres y afectadas.