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P. José Luis Vega

Pascua y juventud: Celebrando juntos el triunfo del Señor

La juventud es siempre una etapa que se ha caracterizado por su grande diversidad de circunstancias y capacidades. En ella se desarrollan y crecen grandes dones personales y grupales. También es verdad que otras características nacen en ese periodo de la vida. Precisamente, hoy quiero comentarles de algo no muy mencionado que, para algunos jóvenes ha nacido con mas intensidad y, para otros, se ha desarrollado con una gran potencia, pero, sin lugar a dudas, para todos ha dejado una huella indeleble en sus corazones este año. Me refiero a la resorción de Jesús, el Cristo.Mision 001

Jóvenes con gran valor y entusiasmo, en esta semana santa escucharon decididamente la voz de Jesús: Ven y sígueme a la tierra que te mostrare, abriéndose así, para ellos y para numerosas comunidades escasa o nulamente atendidas por la falta de sacerdotes, el gran campo – misión 2019. La consigna era llevar a mucha gente el mensaje de que nuestra fe y nuestra esperanza debe estar centrada en Cristo Jesús, el único Dios humano que se ha atrevido a tomar tu propia naturaleza para reír, jugar, platicar, convivir contigo para que sepas cuan grande es su alegría y gozo cuando te ve libre y feliz luchando por un mundo mejor. Pero también es el Dios humano que se atrevió a sufrir, a sacrificar, a experimentar el hambre, la injusticia, el abandono, el dolor, la indiferencia, el rechazo la soledad, el luto, la tentación y hasta la muerte para que sepas que cuando éstas realidades hirientes llegan a tu vida él estará siempre a tu lado para hacerles frente con tu colaboración.Mision 005

Para estos jóvenes, la decisión tampoco fue fácil. Anunciar la resurrección de Cristo supone también vivir con él junto a las comunidades la pasión del Señor: prepararse con anterioridad, reservar mucho tiempo y dedicación y proyección, pero sobre todo tener el gran corazón y la voluntad de acercarse indistintamente al niño, joven, adulto, anciano, enfermo, cristiano o no, hombre o mujer, para decirle: tengo un mensaje para ti: el Señor te ama, pero quiere verte alegre, animado, recuperado de tus dolencias físicas o espirituales, curado de tus molestias y debilidades, lejos de los vicios que te esclavizan y tanto hacen sufrir a tu familia y a quienes te rodean, reconciliado con tu comunidad, perdonado por tus padres o por tus hijos y también con tus hermanos, aquellos que poseen tu misma sangre o aquellos que poseen tu misma dignidad y condición humana. Este reto, ciertamente requirió de valor, pero finalmente, al igual que hace más de 2000 años. Jesús rodeado de sus discípulos volvió a llenar de alegría y esperanza la vida de tanta gente. La juventud y la resurrección volvieron a ser la amalgama perfecta en un ambiente de trabajo y colaboración donde el bien triunfó sobre el mal, la vida sobre la muerte, las risas sobre las amarguras y donde todos dimos gloria a Dios y felizmente cantamos el aleluya por haber reconocido, ahí, justo a nuestro lado a ese Cristo lleno de vida que nos dice cada vez con mas vehemencia: no tengas miedo, ve a decir a mis hermanos que el Señor ha resucitado.Mision 008

Por este año, la misión joven ha sido cumplida, pero a ti joven que aún te lo preguntas, que aún no te has dado la oportunidad de vivirla, no crees que es tiempo de acercarte a Jesús y decirle: “¿Maestro, donde vives?, quiero hacer junto a ti la misión, la misión de ser buena noticia con las grandes cosas que tú mismo has puesto en mí y con la certeza de que a tu lado, ningún temor me hará callar. Habla Señor, que tu siervo escucha.

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