Un doctor de la ley, hombre preparado y culto, conocedor de las escrituras, pregunta a Jesús ¿qué debe hacer para alcanzar la vida eterna? (Lc 10, 25) y Jesús le responde con otra pregunta ¿qué está escrito, ¿cómo lees?, ¿qué entiendes en eso que has estudiado? La respuesta es estupenda, es el resumen de toda la Sagrada Escritura “Amarás a Dios sobre todas las cosas” (Dt 6, 5) “y a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19, 18). El consejo que le dio Jesús es muy claro “haz esto y vivirás” (Lc 10, 28) practica lo que lees y tendrás vida eterna. No basta con conocer la Sagrada Escritura si no se pone en acto, si no eres capaz de darle vida.
Y todavía, la pedagogía del Maestro enseña a reconocer quién es nuestro prójimo, con cuanta paciencia Jesús responde a esta segunda pregunta contando la historia del buen samaritano. A pesar de percatarse que ese doctor quería justificarse, tal vez también el Maestro toma en cuenta la complejidad del contexto en el que se encuentran, donde la religión, el poder y la cultura han dividido al ser humano. Por eso en la parábola la centralidad está en el acto humanitario por excelencia, en la practica de la misericordia, en asemejarnos más a Dios que no pone de por medio ninguna de esas condiciones que dividen a la humanidad, sino que gratuitamente viene al encuentro del que lo necesita.
Todavía seguimos esforzándonos por encontrar quién era ese samaritano, o quién puede ser nuestro prójimo. Todavía actuamos como ese doctor de la ley, justificando nuestra omisión con ignorancia y creando barreras que nos impiden ver la necesidad de los demás.
La centralidad del Evangelio sigue siendo la misma que Jesús mencionó claramente en ese momento “ve y haz tu lo mismo” (Lc 10, 37), no pierdas el tiempo y ponte en camino para ayudar al que lo necesita. Por eso, nosotros no debemos preguntarnos quién es nuestro prójimo, escuchemos nuestro corazón para descubrir que todo ser humano es digno de nuestro apoyo y que nosotros mismos en algún momento necesitaremos también de la ayuda de otros. Te invito a hacer viva la Sagrada Escritura, te invito a que vengas y hagamos lo mismo que hizo el buen samaritano.