La sagrada familia está compuesta como sabemos por María, José y Jesús, se nos presenta como un modelo de familia muy sencilla y sublime, en ella podemos ver reflejada la vocación al matrimonio cuyo sentido hoy en día se ha ido perdiendo y cada vez menos son las personas que buscan o tienen el deseo por casarse.
Se han ido perdiendo las vocaciones al matrimonio y la sagrada familia llega a ser una fuente de inspiración y motivación para poder dar este paso, en el cual nos comprometemos del todo con una persona, el paso donde dos personas entregan todo lo que son desde sus defectos, pero sobre todo sus cualidades para unir dos cuerpos en uno solo.
El matrimonio pues debe ser este equipo, la unión de dos personas que juntas conformaran una familia con la gracia del Espíritu Santo, pilar fundamental en todo matrimonio, este mismo Espíritu hará que de esta unión logre germinar una semilla o bien un hijo.
Nuestro fundador San Guido María Conforti nos dice “No hay nada más bello que el espectáculo de una familia cristiana que va a misa el domingo”. Es por eso que no nos podemos conformar con formar una familia sino que debemos alimentarla de la Palabra de Dios, entender que si a un árbol no le damos los debidos cuidados poco a poco se irá secando hasta morir, lo mismo pasa con las familias, si no se tienen los debidos cuidados y alimentos espirituales terminarán por destruirse.
Hay mil y una causa de divorcios en la tierra, pero una de las principales es porque no nos tomamos el tiempo, como familia, para poder escuchar y atender nuestras necesidades espirituales. San Guido María Conforti siempre tuvo muy presente el valor y la importancia de la familia en la vida cristiana; entonces pues, no descuidemos algo tan bello como es la familia nuestra.
Dios nos presenta este modelo de familia, pero sobre todo de matrimonio, para ver como los esposos son y serán complementos uno del otro, además de ser luces para los hijos en la vida, pero sobre todo fuente de amor para los hijos, amigos y el prójimo. Dediquemos más tiempo a nuestras familias, pasar tiempo de calidad, sin olvidar la cantidad, sabiendo que no todo está en las cosas materiales que le damos a nuestros hijos, si no que los momentos de alegría son aquellos que nos podremos llevar cuando lleguemos a la vida eterna que es la meta de todo cristiano.
Que Jesús, María y José protejan a nuestras familias y que en todo sean una fuente de inspiración.




