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19 Diciembre 2022
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La Palabra

4º Domingo de Adviento “A”
P. Rubén Antonio Macías Sapién

“José, el hombre justo que calla y confía”

Mt 1,18.24

Hermanos, hermanas, dentro de unos pocos días celebraremos la Navidad y la Palabra de este domingo nos invita a la fe, a la confianza en Dios y en su proyecto de salvación para nuestra vida, aún si llega al improviso, aún si rompe todos nuestros planes. Así es, hermanos, el personaje bíblico que las lecturas nos presentan hoy, José, el esposo de Maria, el hombre justo nos dice desde su experiencia que no existe la fe fácil, la fe sin dudas, la fe sin oscuridades, la fe sin poder comprender tantas cosas. Ser creyente es dejarse llevar por Dios. Ser creyente es romper planes personales y acoger los planes de Dios. Él ya sabe a quién llama y para qué. Se presenta en medio de tu vida cotidiana, trayendo otros proyectos, mucho mejores que los nuestros, por supuesto. Él espera de ti un sí, como el de María, como el de José, un sí silencioso pero comprometido, un sí lleno de confianza, abandono y compromiso.

Las lecturas de hoy nos presentan dos personajes claves para poder acercarnos, con fe, al pesebre y adorar al Dios que nos nace: María y José, dos jóvenes piadosos israelitas, con proyectos y una vida por delante que son “visitados” por el Angel y son invitados a dejar a un lado sus proyectos para asociarse al proyecto de Dios, para hacerlo suyo, y “ponerle nombre” al niño que esta por nacer.

María se confía a la palabra del ángel y acepta en su seno al Salvador, aún si con ello se ponía en discusión toda su vida, el proyecto que su familia y ella tenían, pues estaba “desposada con José”, nos dice Mateo en el evangelio. María asume el proyecto de Dios y se abandona a su gracia: “Hágase en mi según tu palabra”.

José, “su esposo, que era hombre justo”, como lo describe Mateo, movido por la fe, hace su parte. Acepta el proyecto de Dios, revelado por el ángel del Señor, recibe a María y le pone un nombre al niño que esta por nacer. Hay dos cosas que me llaman la atención de José y que son para mí, un ejemplo concreto a imitar en nuestro esfuerzo de recibir al niño-Dios que nos nace: Su justicia y su obediencia.

El relato de hoy nos habla de José, “un hombre justo”, el cual, al considerar la situación embarazosa de María, pretende abandonarla en secreto. Según la ley y la justicia judía ella tendría que ser castigada, repudiada, pero José quiere salvar a María de toda tragedia. La justicia de José pone en primer lugar a la persona de María; no la juzga, no la rechaza, no la condena. En “su justicia”, la persona y su dignidad están primero, mas allá de la ley. Que hermoso ejemplo a imitar en estos días turbulentos de nuestra sociedad.

Segundo, su obediencia comprometida. José, habiendo escuchado, discernido e interpretado la voluntad de Dios, se pone en acción y, sin dudar, actúa, se compromete. José recibe a María y le “pone” al niño el nombre de Jesús (Yeshúa), un nombre teofórico, eminentemente bíblico, que significa “Dios Salva”. José, descendiente de David, esposo legal de María, al imponer el nombre a Jesús se convierte legalmente en su padre, con lo cual lo inserta en su genealogía davídica. De este modo, Jesús es hijo de David a través de José, y es también el Mesías. Así se cumple igualmente la profecía de Isaías (7,14) de que el Mesías nacería de una virgen y el plan de Dios se realiza de modo pleno. José acepta el proyecto de Dios y lo actúa; al dar el nombre a Jesús acepta su paternidad, según la tradición, se compromete con el proyecto de Dios y le da cumplimiento.

Recopilando estas dos acciones descubrimos la grandeza de José y la invitación a hacer lo mismo, José “se llevó a casa a su esposa” y “le puso el nombre” a Jesús.

He ahí la invitación de este domingo, “llevémonos a María a nuestras casas”, démosle morada para que haga nacer en nuestras familias a Jesús, y “démosle nombre”, es decir asumamos la “paternidad”, el compromiso de hacerlo vivo, hacerlo crecer, hacerlo nuestro. Como José, tú también, deja a un lado tus proyectos y asume con plena responsabilidad el proyecto de Dios. Esta es la semana de las tradicionales posadas cristianas, en ellas “recibimos a Maria y a José”, vívelas, no solo como una tradición folclórica y vacía, sino con toda la intensidad espiritual que la Palabra de Dios hoy te propone.

¿Qué vas a hacer para llevarte a María a tu casa en estos días? ¿Para darle morada? ¿Qué nombre le darás al niño-Dios que esta por nacer? ¿Quién será y que será para ti ese niño?

Que estos días de adviento que quedan sean para ti días de opción, de cambio, de abandono de todo otro proyecto para asumir, como José y María, el proyecto de Dios.

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