Hola soy Xavier Barrón González, tengo 19 años de edad, soy originario de Salamanca, Guanajuato. Soy un Postulante Xaveriano.
Mi vida era muy común como la de cualquier otro chavo; vivía con mis padres, estudiaba, tenía mis amigos. Desde niño uno de mis sueños era poder viajar al espacio y conocer planetas. Más tarde, a la edad de 17 años, durante el bachillerato, una religiosa Misionera De Cristo Niño (mi tía) me invitó a tener una experiencia misionera, así que decidí hacerlo y me fui a vivir al bello estado de San Luis Potosí, Ciudad Valles. Ahí tuve mis primeras experiencias de misión con mis hermanos misioneros y ahí concluí y terminé mi bachillerato.

También en esa etapa me alejé un tiempo de la iglesia, y decidí no seguir en ese discernimiento vocacional, dándole más importancia a uno de mis deportes preferidos el kic Boxing y me puse a trabajar. Ganaba mi dinero y estudiaba en la universidad la carrera de administración, pero de pronto me comencé a sentir de nuevo insatisfecho como que no me apasionaba lo que estaba haciendo, no le veía un sentido, yo quería algo que le diera sentido a mi vida futura, entonces volvió a mi esa inquietud de ser misionero. La verdad me apasionaba esa idea, de ir a evangelizar a otros lugares donando a Dios mi vida para que se extendiera su Reino.

Conocí a Los Misioneros Xaverianos por medio del Padre Jesús Rivera, pues él iba todos los domingos a celebrar a mi parroquia, y también por medio de mis familiares pues me hablaban de ellos. Lo que más me gusto y llamó mi atención de los Xaverianos fue su sencillez, humildad y buen trato que te manifestaban al tratarlos y sobre todo esa gran fraternidad entre hermanos y sacerdotes.

Actualmente estoy en la etapa del postulantado en la Ciudad de Salamanca, Guanajuato, México. Mi deseo como postulante es seguir avanzando en este camino misionero, siguiendo la voluntad de Dios. Mi sueño es llegar a ser una persona útil en el servicio misionero para la iglesia y la sociedad presente y futura.

A ti joven, que me estás viendo si dentro de ti sientes alguna inquietud por la vida religiosa y misionera, no tengas miedo. Anímate ábrele las puertas a Cristo y el transformará tu vida. Ser misionero o misionera es de valientes.
JUÉGATELA POR CRISTO!!!!!




